Neoliberalismo, neodesarrollismo y socialismo bolivariano
85 la realización del individuo y subrayó la transitoriedad histórica de un modo de producción basado en la explotación. En su madurez intelectual, Marx polemizó, también, con el mito smithiano de Europa como transmisora de un modelo comercial de desarrollo. Remarcó que el epicentro de este sistema no se ubica en el intercambio, sino en las relaciones sociales de propiedad. Explicó cómo el propio surgimiento del capitalismo se consumó mediante la expropiación de los campesinos y la creación del trabajo asalariado 105 . Las mitologías eurocentristas sustituyeron estas caracterizaciones por alabanzas al origen del capitalismo en el viejo continente. Atribuyeron ese nacimiento a ciertas virtudes de la civilización occidental como la libertad del comercio, los incentivos a la propiedad, la austeridad de los inversores o el rigor en el trabajo. Postularon que esos méritos permitieron la expansión de las ciudades y el avance de la ciencia. Pero esas idealizaciones no registran que Europa fue agraciada por una dinámica de desarrollo desigual, que premió más su retraso que su anticipada modernidad. Las flaquezas de una estructura feudal frente a los sistemas tributarios más avanzados de otras regiones, aportaron la flexibilidad requerida para el despegue de los procesos de acumulación originaria. En otras zonas, Estados centralizados y más poderosos, se apropiaban de todo el excedente, bloqueando esa gestación inicial del capital 106 . La comprensión de estos procesos exige indagar la historia sin los presupuestos de superioridad previa que inspiran al eurocentrismo. Convergencias con los neoclásicos Al incorporarse al universo teórico del liberalismo, Cardoso, Castañeda y Sebreli terminaron repitiendo las banalidades de la ortodoxia económica. Estos lugares comunes incluyeron la vigencia de un mundo interdependiente, el aporte del capital extranjero al desarrollo y la responsabilidad de las economías atrasadas en su propio estancamiento. Con descalificaciones al pensamiento crítico latinoamericano, el socioliberalismo retomó todos los cuestionamientos neoclásicos a la teoría de la dependencia. Recogió, especialmente, las visiones económicas ortodoxas de los años 70, que presentaban la dependencia como un rasgo compartido por el centro y la periferia. Esas miradas descartaban cualquier influencia de esa subordinación en el subdesarrollo latinoamericano. Afirmaban que ningún país es pobre por ser dependiente y rechazaban la existencia de jerarquías imperiales. Además, exaltaban al capitalismo como 105 Ver: Wood, Ellen Meiskins, “Eurocentric anti-eurocentrism”, Against the current, 92, may- june 2001. 106 Ver: Amin, Samir. Modernité, religion et démocratie, Critique de l´eurocentrisme , Parangon, Lyon, 2008, (pag 198-213, 216-217, 218-222).
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