Neoliberalismo, neodesarrollismo y socialismo bolivariano
80 embajada estadounidense. La misma violación instrumentan las tropas francesas que se despliegan por Costa de Marfil. Este desconocimiento de soberanías se verifica, justamente, en países que ya dejaron atrás su condición colonial. Ignorando estas realidades, Sebreli estimó que el propio concepto de subdesarrollo había perdido sentido en un mundo diversificado y signado por distintas situaciones de crecimiento en la periferia o estancamiento en el centro 93 . Con esta mirada tendió a uniformar al planeta por la simple complejidad de contextos, sugiriendo que en la intrincada red de conexiones actuales “todos dependen de todos”. Como no aportó ningún criterio para definir jerarquías, tampoco introdujo conceptos para explicar por qué razón Estados Unidos goza de un status tan diferente a Honduras. Simplemente, retomó la mitología de la equivalencia que difunde el neoliberalismo contemporáneo. Sebreli invalidó, también, la dependencia con argumentos históricos, afirmando que el desarrollo desigual nunca obedeció a la explotación de las colonias. Destacó que hubo imperios que decayeron (España, Portugal, Turquía) y países que se desarrollaron luego de haber sido colonias (Estados Unidos, Australia, Canadá). Señaló que otras naciones no tuvieron posesiones externas (Suiza) y muchas se desarrollaron con sujeción política (Noruega, Nueva Zelandia) 94 . Con esta presentación de especificidades históricas sugirió que el crecimiento de las distintas economías siempre estuvo divorciado de su relación con otros países y dependió por completo de méritos o desaciertos internos. Pero esa interpretación confunde trayectorias iniciales específicas de cada país con el devenir del sistema mundial. Lo ocurrido en las etapas de menor desarrollo del capitalismo resulta insuficiente para entender el entrelazamiento internacional posterior de todas las economías. La variedad de cursos seguidos por los distintos países no desmiente la consolidación contemporánea de una estructura imperial polarizada. Las fuerzas productivas como justificación La hostilidad de Sebreli hacia la teoría de la dependencia se basa en una concepción del desarrollo histórico muy afín al positivismo de la vieja socialdemocracia. Los teóricos de la II Internacional identificaban el progreso de la sociedad con la maduración de las fuerzas productivas. Suponían que ese desarrollo conduciría a cierto bienestar bajo el impulso de la competencia capitalista. Observaban esa pujanza como una condición insoslayable para el futuro socialista 95 . 93 Op. Cit. (pag 320-321). 94 Op. Cit. (pag 321-323). 95 Ver: Day, Richard B; Gaido, Daniel. Discovering Imperialism: Social Democracy to World War I , Brill, 2011.
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