Neoliberalismo, neodesarrollismo y socialismo bolivariano
77 sujeción externa de la región, el dependentismo perdía de vista la primacía analítica de la explotación 85 . Pero estos planteos ya indicaron una mirada reductiva que, en cierta medida, explica la atracción posterior que ejerció el reduccionismo neoliberal sobre su pensamiento. El capitalismo no se limita a operar como un sistema de extracción de plusvalía. Esa confiscación es el eje de numerosas contradicciones, que enlazan la explotación económica con mecanismos de dominación política, racial o nacional. Para comprender este complejo funcionamiento del sistema es necesario jerarquizar el análisis de esta variedad de desequilibrios sin oponerlos entre sí. Castañeda no solo optó por esa contraposición, objetó cualquier indagación complementaria de la apropiación general de plusvalía y criticó a los teóricos como Marini, que estudiaban las formas específicas de superexplotación en la periferia. Los acusó de omitir la centralidad de la confrontación clasista 86 . Pero desconoció que las investigaciones impugnadas apuntaban a clarificar la complejidad que asumen las formas de explotación en las regiones subdesarrolladas. Los teóricos marxistas de la dependencia percibían la existencia de modalidades de sujeción diferenciadas entre economías centrales y periféricas, en oposición al principio de uniformidad postulado por su crítico. Posteriormente, Castañeda transformó esta idea de equivalencia entre los distintos países en una justificación de la globalización. En su etapa inicial de ultramarxismo, el intelectual mexicano también cuestionó el “economicismo” de la teoría de la dependencia. Consideró que ese defecto conducía a desvalorizar las caracterizaciones políticas y la intervención en la lucha de clases. Con el paso del tiempo, Castañeda eliminó esta significación de las batallas clasistas, pero mantuvo la primacía asignada a la esfera política, como excluyente instrumento para mejorar el funcionamiento de la sociedad. Consideró que esa órbita de acción es autosuficiente y permite prescindir de complementos radicales en el plano económico social. Dedujo que el mantenimiento del sistema capitalista no obstruye los cambios progresistas si se acierta en el camino político para lograr esos avances. Al igual que Cardoso, Castañeda objetó un inexistente “estancacionismo” económico entre sus adversarios (Marini, Dos Santos) y, a partir de esa crítica, resaltó las grandes potencialidades del capitalismo. Aunque, inicialmente, pretendía destacar las múltiples contradicciones de este sistema, en los hechos desatendió esos desequilibrios para ponderar la pujanza de este modo de producción. Siguiendo esa pista, se deslizó hacia el elogio de la mundialización neoliberal 87 . Castañeda desechó todas las obstrucciones al desarrollo latinoamericano que la teoría de la dependencia observaba en la sujeción 85 Castañeda, Jorge; Hett, Enrique. El economicismo dependentista , Siglo XXI, 1991, (pag 10-11, 28-44, 85, 95, 187, 191). 86 Op. Cit. (pag 14-27, 51-66, 105, 131). 87 Op. Cit. (pág 75, 79, 135).
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