Neoliberalismo, neodesarrollismo y socialismo bolivariano

70 influencia social, siempre fue una concepción explícitamente hostil a los intereses, tradiciones y deseos de los explotados. Por esta razón, nunca fue plenamente interiorizada por este sector. Logró cierta incidencia entre fines del siglo XIX y 1930, pero quedó estructuralmente relegada con la industrialización de posguerra y la expansión del nacionalismo. Ha retornado en las últimas décadas de oleada neoliberal, pero sin echar raíces en la mayoría de la población. Las resistencias y victorias parciales, logradas contra la ofensiva derechista, han limitado la gravitación de sus conceptos, abonando las teorías que remarcan la acotada penetración de las ideologías dominantes entre los sectores populares 68 . Pero el liberalismo tradicional no es el único formato de esa concepción. También existen otras modalidades más sofisticadas, que requieren evaluaciones específicas. Estas vertientes conforman el social liberalismo que analizamos a continuación. 2. Pensamiento socio-liberal El neoliberalismo de los años 80 y 90 sumó a varios mandatarios de la denominada tercera vía, como Tony Blair o Felipe González. Provenían del keynesianismo de posguerra y del reformismo socialdemócrata, pero asumieron el discurso conformista que proclamó el ocaso de la ideología, la extinción de la era industrial y la obsolescencia de la lucha de clases. Postularon una mirada socioliberal y repitieron los mensajes privatistas, silenciando los monumentales desequilibrios creados por la desregulación de la economía. Los teóricos de este giro asumieron una reivindicación pragmática del capitalismo. Presentaron la globalización como un rumbo inexorable que exigía mayor apertura, eficiencia y competitividad. Pero ocultaron el atropello a las conquistas sociales que introducía este curso 69 . El escenario de la involución En gran parte de América Latina, este período correspondió a la transición de las dictaduras a los regímenes constitucionales. Este pasaje fue negociado por las cúpulas militares y los partidos políticos tradicionales. Los autores que se aproximaron al social liberalismo justificaron esos pactos, realzando su conveniencia para gestar procesos de soberanía y democratización. Eludieron analizar cómo esos compromisos generaban sistemas políticos maniatados y subordinados a los acreedores externos 70 . 68 Ver: Abercrombie, Nicholas; Hill, Stephen; Turner Bryan, S. La tesis de la ideología dominante, siglo XXI , Madrid, 1987 (cap 6). También: Therborn, Goran. La ideología del poder y el poder de la ideología. Siglo XXI, Madrid, 1987, (cap 4, 5). 69 Una justificación de ese enfoque en: Giddens, Anthony. La tercera vía , Taurus, Buenos Aires, 2000, (pag 39-80, 85-107, 119-140). 70 Varios ejemplos en: O’Donnell, Guillermo y Schmitter, Philippe 1988 Transiciones desde un gobierno autoritario: conclusiones tentativas, tomo 4, Buenos Aires, Paidós.

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