Texto y censura: las novelas de Enrique Linh

22 G . do P . Personaje extravagante — al decir do Urbana,- con "ademanes de pavo real, veleidades de narciso y sobraduras verbales de tribuno de provincia"(p. 89)--, don Gerardo de Pompier es más bien un espacio de confluencia de la retórica disi­ dente, un frágil hilado construido para resistir a una Au­ toridad Omnipotente. Los hábitos cotidianos de don Gerardo señalan nuevos hábi­ tos culturales de lectura (el rechazo a "lo natural" de las representaciones verbales) y de escritura (la adopción de la ironía, para denunciar una dictadura, burlando la censura oficial); nuevos modos de percibir el dolor y el placer --la gestualidad histérica y la verborrea, que sin- tomatizan una voz social censurada. Pompier es un caso ejemplar de resistencia al status_quo; de él se dice "a dondequiera que fuese (y llego~a Mozam­ bique) tenía por fuerza que chocar y friccionarse con todo tipo de autoridades amigas o enemigas, europeas o africa­ nas" (p. 149). Tratándose de la literatura, la resisten­ cia a las normas se redobla, adquiriendo tintes patológi­ cos: don Gerardo no edita sus obras; en realidad, ni siquie ra escribe, sino a través de un medí.uní (generalmente, un a- migo o discípulo) y si alguno de éstos llega a publicar e- sas hojas, lo hace — por expreso mandato del Maestro— bajo el rótulo del Anónimo. Más que una escritura, reconocemos aquí una propuesta de lectura, una lectura que cuestiona el aspecto "natural" del mundo, que interpreta una práctica cultural desde sus exclusiones, que entiende su mensaje por su revés --al respecto, Urbana le dirá a su amigo Pompier: "usted pre - fiere la máscara del anonimato y el camino de la obra, aje na al nombre propio y a los derechos de autor, a una carre ra 1iteraria" (p . 206 ). A esta lectura le corresponde un tipo de escritura singu­ lar, que sea capaz de denunciar una situación cultural re gresiva, a pesar de las prohibiciones existentes: es la escritura irónica, que dice x para comunicar x~í .

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