CENECA Seminario teatro chileno en la década del 80
tac los en una obra determinada. De hecho, el mismo 31och, a tal punco seguro de la importancia de los novelis ?.n, enuncia un .eore- ma que asocia la comedia con la novela, y que nos dice que "por lo enríenos una generación de novelistas ha de mece ■manos a la oora. so bre una época, enees de que ¿sea época se cransforme en t a.erial có mico" (dar mención de las restricciones que aporte ol genio). Por su puesto lo ancerio“ no e 3 taxativo y sólo deoe considerarse como un? base que asegura o acelera la efectividad de ciertos criterios e inten ciones del dramaturgo y de los otros artistas que según la obra de teatro enfocan su trabajo humano. Clero que nuestros pensamientos no se circunscriben sólo a la novela existen mas de un ejemplo en que periodos de transición, en países que vienen surgiendo de crisis, llenos de nuevos proyectos, análisis, evaluaciones, coinciden con una mentalidad literaria cercana al i-nsayo, u otros ya en vías de un camino elegido de mo-.us propio, en que un factor emocional impór tame incide en el desarrollo cuantitativo y . luchas veces cualitativo de la Poesía, y oc’-os - -y aquí" volvemos a lo anterior-- en que surge el momento de decantar, de describí , de "doblar lo ^eal" (sin unír sele) --como dice 3 a Jthes--, que es el momento del novelista, pa-a después pasar al momento del teatro, donde el país ya comienza a adquirir conciencia ds sf mismo, y a senci-se dueño de toda una vi sión de mundo que le permite actuar, dramatizar y nublarse.I. II. / vanzando asi", nos da os cuenta que cada vez caben menos dudas a- cerca de "la siniestra red de posibilidades" con la cual nos topamos al enfocar las prácticas del escritor, del dramaturgo, del director, etc. dentro de un contexto más complejo corro es el contexto social. £n efecto, pocas cosas ruedan sin unirse ?l csr~o, todo -esulta con catenado en forma ás o i anos evidente; las anomalías o aberracio nes, Las restricciones brutales, gráficas o subterráneas de "un esta do de cosas", irredaMÜiblemente quedarán aludidas en el trabajo singificante del escritor, contribuyendo a esa arcilla fresca donde el artinca imprime su forma, su sello. De esto último, no cabe du da. Lo interesante comienza cuando se escarba én el acto creado- ultimo, en las variables que se barajan en ese momento de soledad trascendental, donde se escoge la manera de actuar, de narrar, de dirigir, de diseñar, etc., y luego cuando se jerarquizan dichas ma neras a fin de apuntar 1 a nuestro objetivo, a nuestra interrogante :
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