Cosmografía y otros escritos de divulgación científica
Cap. III. Idea del globo terráqueo La región de los vientos alíseos abraza como 30 grados a uno y otro lado del ecuador. 8 Aunque los pormenores geográficos no pertenecen a nuestro asunto, no dejaremos de notar, como un hecho cu- rioso, que los continentes y mares están distribuidos muy desigualmente sobre la superficie de nuestro globo, pues po- demos dividirla en dos hemisferios, uno de los cuales com- prende casi todos los continentes, y el otro se halla casi ente- ramente cubierto por el océano. Los ingleses notan con sa- tisfacción que Londres está casi en el centro del primer hemisferio. En fin, para tener un conocimiento cabal de la super- ficie del globo que habitamos, es necesario medir también la profundidad de las aguas, y la elevación de los montes. . Para averiguar la profundidad de las aguas, se hace uso de la sonda; y venimos en conocimiento de las elevaciones terrestres por mensuras trigonométricas y por el barómetro. Como la atmósfera pesa menos según nos elevamos en ella, el peso del aire superincumbente, indicado por el baróme- tro, da a conocer la altura del paraje a que se ha llevado este instrumento. El nivel del mar es el plano a que se refieren como -líneas rectas perpendiculares las alturas y profundi- dades de nuestro globo. 9 Después de medida la tierra, era necesario pesarla. Los cálculos y experimentos han dado como resultado probable que la densidad media de toda la tierra, comparada con la del agua pura, era como 5·44 a l. Y como, por la naturaleza de las rocas que componen las capas superiores de la parte sólida del globo, se ve que la densidad de los continentes es apenas como 27, se sigue que la densidad media de los conti- 47
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