Cosmografía y otros escritos de divulgación científica

Cosmografía vientos: el uno del polo hacia el ecuador en las regiones in- feriores de la atmósfera; el otro del ecuador hacia el polo en las regiones superiores. Pero supuesta la rotación de la tierra, el aire que pasa de los polos al ecuador trae menor fuerza centrífuga que la correspondiente a las latitudes que nuevamente ocupa, y este déficit de velocidad rotatoria hace que en cada punto de su progreso se atrase algo respecto del movimiento rota- torio de la tierra. La corriente de aire que, próxima a la su- perficie de la tierra, pasa del polo al ecuador, parecerá pues impelida en sentido contrario al del globo, es decir, de orien- te a occidente; y combinado este aparente impulso con el movimiento que la arrastra al ecuador, producirá una di- rección resultante, que será al sudoeste en el hemisferio del norte, y al norueste en el hemisferio del sur. Habrá, por tanto, dos corrientes o vientos constantes, y por decirlo así, habituales, el nordeste en el hemisferio bo·real, y el sudeste en el austral; y si es así, como lo es en efecto (sal- vas las irregularidades producidas por accidentes locales y causas meteorológicas), los vientos constantes de que habla- mos (llamados alíseos) nos ofrecen otro indicio no despre- ciable de la rotación de la tierra. Compruébase la explicación anterior por la notable di- ferencia de movimientos que se ha observado entre las re- giones superiores y las inferiores de la atmósfera. Sobre el Pico de Tenerife reina casi constantemente un viento fuerte en sentido contrario al de los alíseos, que agitan a sus pies las olas. En el año de 1812, el polvo volcánico arrojado de la isla de San Vicente pasó formando una espesa nube sobre la Barbada con asombro de sus habitantes, y fue a caer a más de cien millas de distancia, en opuesto sentido al de los vien- tos impetuosos que allí soplan, y a que sólo pueden sust;raerse los buques por un largo rodeo. En la travesía del cabo de Buena Esperanza a Santa Elena, es eclipsada muchas veces la luz del día por una masa inmensa de nubes que en las altas capas de la atmósfera se dirige hacia el sur. 46

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