Cosmografía y otros escritos de divulgación científica

Cap. V. Perturbaciones del movimiento elíptico ferio sucede lo contrario. En el año de 1848, la primavera principia para el hemisferio boreal el 20 de marzo; para nosotros, el 22 de setiembre. La diferencia es de 7 días. Pero no ha sido ni será siempre así. Como el eje de la órbita camina progresivamente sobre el plano de la eclíptica, es preciso que alguna vez haya coincidido o coincida con la línea de los equinoccios, y alguna vez con la línea de los sols- ticios. En el primer caso la duración de la primavera y estío juntos es igual para los dos hemisferios: en el segundo la di- ferencia entre las dos duraciones es la mayor posible: todo depende de la posición relativa de la línea de los ápsides y la línea de los equinoccios. Cuando el perihelio estaba en el solsticio de Capricornio, la diferencia era mayor que ahora a favor del hemisferio boreal. Desde entonces ha sido menor y menor, y continuará menguando hasta el año de 6485, en que el perihelio se confundirá con el equinoccio de Aries. El sol morará entonces igual tiempo en los dos hemisferios celestes y habrá igualdad entre la primavera y el estío de Chile y la primavera y el estío de Europa. Mas este estado de cosas durará poco. El sol hará cada año más larga man- sión en el sur que en el norte, hasta que, llegando el perihe- lio al solsticio de Cáncer, comiencen a menguar por los mismos pasos la primavera y estío del sur. Restituido el perihelio a la línea de los equinoccios, cesará la diferencia, para principiar de nuevo en favor del hemisferio boreal. 7 La astronomía demuestra que el movimiento de los ápsi- des está ligado con una variación progresiva de la excentri- cidad de la elipse. Esta variación consiste en que la excentri- cidad decrece como 0,0000417 por siglo, tomando por uni- dad la distancia media de la tierra al sol; lo que equivale a 1.416 leguas por siglo o 14 leguas por año, valuando la dis- tancia media en 34 millones de leguas. 73

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