Los constituyentes de 1925

Los Constituyentes de 1925 muió la siguiente indicación en unión con el señor Francisco Vida! GaTcés : "1) Se mantiene el número 5, del artículo 10 de la Consti– "tución de 1833." "2) Se agregan al artículo 10 los siguientes números:" "8) .-La protección del trabajo y de la salud, la remune. " ración mínima, el descanso necesario y la previsión para los " casos de accidentes y de invalidez de los obreros." "9°.-La solución pacífica de los conflictos de patrones o " empleadores, con los obreros o empleados." "10.-La defensa y fomento de la habitación higiénica y " barata." "11.-Las seguridades, en la forma que las leyes determi– " men, para la vida, moralidad e instrucción de las personas " ocupadas en servicio ajeno, tomando en consideración su se– " xo, edad y condición." Se opuso ten~mente a una indicación de don Eliodoro Yá– ñez, que establecía ciertas limitaciones al derecho de propie– dad; pues ella facultaba a la ley para limitar en forma inde– terminada este derecho, sin establecer que ,la indemnizadón sería previa en caso de expropiación. Fuera de los conceptos ya citados, o aparecidos en las ac– tas de los constituyentes, es interesante anotar lo sucedido en– tre-telones. La representación conservadora había recibido ór– denes de su partido de abandonar la Comisión si ésta se pro nunciaba en un sentido contrario a sus intereses; es decir, si no se establecían claras y sólidas garantias para el derecho de propiedad privada. Los Ministros Pl~ipotenciarios de Gran Bretaña y EE. UU., países que tenían grandes inversiones en Chile, sentían amenazados los derechos de S\IS connacionales y no ocultaban su preocupación por lo que podía acontecer en la Comisión, pues diariamente esperaban en las gradas de la Mo– neda a los señores Silva, Vidal, Montenegro y otros constitu– yentes defensores de la propiedad privada, a fin de informarse debidamente de la situación y tener al corriente de ella, a sus respectivos gobiernos. Por aquel entonces se iniciaba la cons– trucción de los establecimien'tos para explotar las minas de "El Teniente", "Chuquicamata" y las oficinas salitreras, "Pe– dro de Valdivia" y "María Elena". El señor Silva, hizo valer, además de las razones merante teóricas que abonaban su tesis, otras de orden práctico, como ser, las terribles consecuencias que para el país tendría, la suspensión de los trabajos de estas fuentes de producción que se iniciaban, si se reformaba la Cons– titución Política, aprobando cualquiera indicación que involu– crara una falta de garantías para los inversionistas de tan grandes capitales. Nuestro entrevistado, nos ha declarado que se felicita de haber obrado en la forma que hemos expuesto, ya ) 235 (

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