Ser-humano (cartografía antropológica)
— 169 — disposiciones adquiridas, conforme a la regla recta y bajo el control del juicio del phrónimos , del hombre prudente ( Ética a Nicómaco , 1112 a 13)” (Sco, p. 116). Respecto de la palabra dada, ello tiene que ver con los desafíos más grandes, que apuntan a ceñirse a normas y valores que nos proponemos cumplir. En todo ello, es la ipseidad con su inclusión de la alteridad, la que va modificando al mis - mo tiempo nuestra identidad. 3 Con Ricoeur claramente asistimos a un desenmascaramiento del supuesto po - der del hombre, que históricamente se ha afirmado por el lado de la razón o del instinto y del inconsciente. Ello es lo que expresa el ser humano frágil, y por eso, en cierto modo, a la vez un haber sido desvestido de muchos ropajes para quedar allí finalmente desnudo. Si aplicamos esto a nuestra época, ello se revela en una incapacidad de variada índole: de una moral convincente y que suponga un consentimiento suficientemente amplio, de un gran proyecto político, de una toma de decisiones que conciernen a asuntos tan decisivos como la posibilidad de la clonación humana, formas alternativas de familia, el aborto, la eutanasia, y otros. Pero, si bien hay en todo ello incapacidad, de todos modos ello mismo da cuenta de sinceridad. Con el hombre frágil el hombre finalmente acaba por sincerarse de quién es, para dejar de caer en vanas y peligrosas ilusiones. De modo radical se presenta esto en La condición post-moderna de Jean Fran - cois Lyotard 108 , que es considerado como texto fundacional del post- modernis - mo: se trata de la caída del “meta-relato”, es decir de una cierta narración me - tafísico-teológica que, al modo de un fundamento originario, le habría estado dando una orientación al hombre a lo largo de la historia. Podríamos decir que ese meta-relato tradicional se lo hemos debido fundamentalmente al animal racional y al homo viator . Hay algo atractivo en esto, en la medida en el que el hombre comienza recién ahora a mostrarse tal cual es, y tal vez en ello encuentra nuevamente su fuerza. Del mismo modo, nos damos cuenta que claramente hay algo de índole dialécti - co en esto: encontrar la fuerza en la fragilidad. Desde uno de los más destacados pensadores del post-modernismo –Jean Bau - drillard– se puede observar también la fragilidad en cuestión. En Las estrategias fatales –1983– encontramos los puntos capitales de su pensamiento: hiperreali - dad, transpolítica, objeto extático, seducción. Obras posteriores como La ilusión del fin , La transparencia del mal , de alguna manera arrancan de conceptos ver - tidos en Las estrategias fatales . 108 J. Lyotard, La condición post-moderna , trad. de Mariano Antolín Rato, Madrid: Cátedra, 1989.
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