Ser-humano (cartografía antropológica)
— 160 — que se rompa el parámetro de la co-originariedad de las concepciones antro - pológicas. Cada una nos presenta caminos que, desde sus particulares aproxi - maciones, nos conducen al ser-humano: así, viniendo desde lo sacro, desde la razón o desde Dios mismo. No hay privilegios, prerrogativas o preeminencias ontológicas en esto. La co-originariedad se mantiene. Al mismo tiempo sucede que, cuando nos asumirnos como posibilidad y proyec - ción y lo que va aparejado con ello, cual es el forjarse a sí mismo, pero también la angustia de la elección que hay en la vivencia de la libertad (máxime cuando no hay un camino a seguir preestablecido), ello fragiliza nuestro ser. Hay pues en el ser humano como posibilidad un anticipo del ser humano frágil, con el cual se da también una peculiar amalgama y sinergia. Del mismo modo, cabe sostener que no se atenta contra el parámetro de la co-originariedad cuando se consideran de modo diferenciado los efectos y re - percusiones históricas de cada una de las concepciones antropológicas. A mi modo de ver, la concepción del ser humano como posibilidad y proyección ha sido históricamente de las más revolucionarias, la que ha provocado un vuelco a tal punto enorme que es tan sólo comparable con el del animal racional, el homo viator , el ser humano como centro y el ser humano activo. Que el hombre se entienda como posibilidad, que su ser sea poder-ser, significa abrir un proceso de multiplicación gigantesco, en lo que se refiere a los modos particulares como nos vamos auto-entendiendo. Este efecto multiplicador es tanto mayor desde el momento que, de acuerdo al parámetro de amalgama y sinergia, el ser humano como posibilidad está aliado con el ser humano singular, lo cual suscita un pro - ceso de individuación particular tremendamente diferenciado.
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