Ser-humano (cartografía antropológica)

— 117 — finalmente como espíritu absoluto. Así sucede en los más distintos ámbitos: en la naturaleza el espíritu toma conciencia de sí: como mecánica, en términos de variables como espacio y tiempo; como física, en lo que concierne a variables como peso, volumen, aceleración, velocidad; como orgánica, en lo que concier - ne a la vida y sus determinaciones. En la cúspide de esta última etapa está el ser humano que se expresa como libertad (cfr. PF, p. 329 ss.). Con ello entramos en el ámbito de la historia y sus determinaciones propias. Por de pronto, en lo que concierne a la libertad, el espíritu se objetiva aquí como derecho y moral. Como la moral, especialmente como moralidad y como ética, guarda relación con la persona; aquí el presupuesto fundamental de Hegel se expresa en la sentencia: “Se persona y respeta a otros como personas”. De este modo, la moral le da un sentido y legitimación al derecho positivo, justamen - te por tener que ver este último con nociones de orden meramente abstracto, cuantitativo y numérico, como el derecho comercial, el de propiedad y el dere - cho penal. En todo ello estamos siempre ante las manifestaciones del espíritu universal o Dios. En la Ciencia de la lógica (publicada entre 1812 y 1816) se trata de cómo él es en sí mismo en la eternidad, antes de la creación. Luego la manifestación del espíritu en la historia está demarcada por las siguientes tres fases: espíri - tu subjetivo como antropología, fenomenología y psicología; espíritu objetivo, como derecho y moral; espíritu absoluto, el retorno a sí del espíritu, como arte, religión y filosofía. Por de pronto, la primera estación del arte se divide en arte oriental, arte clásico o griego, y arte romántico o cristiano. La segunda estación de la religión, se divide, a su vez, en religión natural –China, India, budismo; religión del individuo espiritual –judaísmo, Grecia y Roma; religión absoluta del cristianismo (cfr. PF, 325 ss.). En estas divisiones de la Filosofía de la historia , de la Filosofía del derecho y de la Enciclopedia de las ciencias filosóficas , se advierte como Oriente es para Hegel el nacimiento del espíritu universal en la historia, y Occidente la toma de conciencia de él. La filosofía sólo se puede entender que esté en la cúspide de toda esa evolución del espíritu en la medida en que ella equivale a la toma de conciencia, al saber de sí de la religión absoluta del cristianismo. A partir de ello podemos también entender por qué la filosofía para Hegel es misa, servicio a Dios ( Gottesdienst ) y como –según ya hemos adelantado– el homo viator se replantea en su pensa - miento. Tal como aparece hacia fines de la Fenomenología del Espíritu , el cristia - nismo que se sabe a sí mismo a través de la filosofía, corresponde a la “estación del cráneo” ( Schädelstätte ) del espíritu que ha vuelto a sí, el espíritu absoluto. Lo decisivo en Hegel es la total identidad entre realidad, racionalidad, espiritua - lidad e historia, a partir de lo cual se puede captar por qué la historia universal

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