162KlaudioDuarteQuapper
ii.
Eldesplieguedeprocesosderesocializacióndevaronesymujeres jóve-
nes, paraque sevinculenaestosprocesosdesdenuevasmiradas.
iii.
Cambiosen lospropiosmodosdehacerpolítica.Esdecir, losprocesos
que sedesplieganhande intentar ya sermanifestaciónde aquelloque
sequiereconseguir.
En el ámbitode estrategias de acción–loquequeremos lograr y cómoha-
cer para lograrlo- resulta importanteplantearsequeunmomento vital es el de
desplegar procesos con jóvenes que les permitandescubrir por qué cambiar y
cuáles son los contenidos que ellos–y ellas- leotorgan a este cambio, cómo lo
caracterizan yqué identidadproponenque adquiera.Unpaso fundante en esa
identidadaproducir esdevelar críticamente las condiciones socialesqueorigi-
nan las relacionesasimétricassostenidasenelpatriarcado, así como lassituacio-
nesqueen tantovaronesvivenenellas, dentrode locual -encoherenciacon lo
señaladoanteseneste texto- sevuelve importantediscutir losprivilegios socia-
les comoposibles expresiones ymaterializaciones dedominaciónde género y
discutir losprocesosdevictimizaciónmasculinacomouna fórmulaquepermi-
te laevasiónde las responsabilidadesque implicahacerseparte–integrarse- de
estosprivilegiosynocuestionarlos.
Apartir de dichos develamientos, las experiencias hasta ahora sistematiza-
dasmuestranquemomentosclavesenestosprocesossonaquellosqueapuntan
a la resocialización de los jóvenes. Vale decir, se trata de combatir la hegemo-
nía tradicional patriarcal y también adultocéntrica, con estilos de relaciones,
imaginarios, lenguajes y una ética que apunten a construir sentidosmentados
contrarios a los anteriores y cuyo eje central busque loque sehadenominado
equidaddegénero.Apartirdecadaexperiencia, estabúsquedaadquirirácarac-
teresespecíficosqueaportaránciertosénfasisasícomonovedades,permitiendo
la emergencia de diversidades que contengan la pluralidad entre varones, que
comparten su condiciónde jóvenesde sectores empobrecidos, peroque sedi-
versificanen tantoseconsiderenalmenossusorientaciones-opcionessexuales,
adscripciones (contra)culturales y religiosas, posiciónen laestructuraproduc-
tiva, y sus trayectoriasdevida.
Loanterior, según lasexperienciasobservadas, seprofundizayconsolidaen
lamedida en que se enfrenta proactivamente lamatriz sociocultural del adul-
tocentrismo (Duarte, 2006c): ella impone el accionar para o por jóvenes, los
invisibiliza yniega como actores relevantes en los procesos políticos enque se
ven involucrados, quedan relegados aposicionesdebeneficiariosdel quehacer
de otros. Este enfrentamiento exige que los jóvenes sean considerados prota-
gonistasde losprocesosdesplegados, lo cual permite coconstruir conellos, les
reconoceactoríay seconstituyenengestoresde suspropiosprocesosdecrítica
ycambiopersonal ycolectivo(Duarte, 2006b).