Memoria histórica sobre la revolución de Chile : desde el cautiverio de Fernando VII, hasta 1814
• Dlt LA •nou:CJO!'( Dlt CHO.E. 115 �n e\ trastorno universal; esto resto débil situado a mas <le tres mil leguas de nuestro suelo, ha mostrado ol audaz e importante dosoo de ser nuestro monarca ; de continuar ejerciendo la tiranía y herédar el poder qne la im prudencia , la ii;icapacidad y los desórdenes af!'ancaron de la débil mano de la casa de B(){'bon. » «Peco sean ,cuales fueren los deseos y las miras que acerca de nosotros forme todo el universo; vosotros no sois esclavos; nin¡;uno puede mandaros -contra vuestra voluntad. ¡, Recibió nlg1mo patentes del cielo, que acredite <JUe debe mandaros? La naturaleza no.5 hizo iguales; y solamente, en fuer za de un pacto li.bre, esI3ontánea y vohmtariamente celebrado, p11ede otro l10mbre ejercer sobre nosotros una autorida¡.I justa, lejitima y razonable.» « Mas no hai memoria de que habiese habido entre nosotros un yacio semejante. Tampoco lo celo:iraron nuestros padres. Ah I Ellos lloraron si1t consuelo bajo el peso de un Gobierno arbitrario, cuyo centro colocado a una distancia inmensa , ni conocia, ni remediaba sus males; ni se desvela ba porque disfrutasen los bienes que ofrece nn suelo tan rico y feraz. Sus ojos humedecidos con lagrimas so elevllban al cielo y pedían para sus hijos el goce de los derechos sacrosantos que concedieron a todos lo s hombres y de que ellos mismos fueron atrozmente despojados. Pero esforcémonos a dar una idea clara del actual estado de las cosas y de lo que realmente somos.» « 1 umerosísimas provincias esparcidas en ambos mundos formaban un basto cuerpo con el nombre de monarquía española. Se conse r 11aban , uni das entre sí y subyugadas a un Rei por la fuerza de las armas. Ninguna de ellas recibió algun derecho de la naturaleza para dominar a las otras, ni para obligarlas a permanecer unida" eternamente. Al contrario, la misma Raturaleza los habia formado para vivir ¡eparadas. » «Esta es un::i verdad de jeografía que se viene a los ojos y que nos hace palpable la situacion de Chile. Pudiendo esta basta rejion subsistir por sí misma, teniendo en las entrañas de la tierra y sobre su superlicie , no solo lo necesario para vivir, sino aun para el recreo de los sentidos: p udiendo desde sus puertos ajercec un �omercio útil con todas las naciones, p rodu oeiendo hombres robustos p ara la cultura de sus fértiles camp os, p ara los trabajos de sus minas y todas las obras de la industria y la navegacion; y :almas sólidas, p ro fu nda � y se.nsibles, ca p aces <le todas las ciencias y las artes del jenio; hallándose encerrada, como dent.ro do un muro, y se p ara da de los <lemas p ueblo p or una cadena Je montes altísimos, cubiertos do ,eterna nieve; p or un di.latado desierto y p or el mar p acífico: ¿ no era un absurdo co r_i. trario al . destino y órd �°: ins l 1irndo por la nalur � leza, ir a bus. <Car un Gobierno arb1trar10; un Mm1steno venal y corromp ido; dañosas y oscuras le y es, o las decisia11es p arciales de aristócratas arnbiciosos, a la otra p arte de los mares?,, « ¿ Era necesario esto sistema destructor y ver g onzoso de :lo p endencia p ara conseguir el grande objoto de las sociedades humanas, la se g uriclacl en la g uerra? ¿No sabemos quo ántm;, cuantas veces fueron ¡¡tacadas las I3"0vinci11s de América , rechazaron los esfuerzos hostiles sin auxilio de la Metró p oli? Pero la se p aracion nos pono en estado o de g ozar nna p az p ro fonda o <le rep eler con gloria los as,tltos ele la ambicio11, aunque un nueva
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