Memoria histórica sobre la revolución de Chile : desde el cautiverio de Fernando VII, hasta 1814

N u &BVOLtlCIOH DB CRILB. - RIO JANEl1l0. Véase la pÁjina 14. DtcmiBH 4 i.=Ello. lillÑOl. llui Seii.or mio: La Gaceta de BuenO!kAires babia avisadohace al ga a · .tiempo con triunfo y exaltiicioo olli de una Junta de Gobierno que se pre­ se.otnba como la formada en dicha ciudad aobre principios revolncioaM'ios y peligrosos. Teniendo siempre la mas alta opinion de la acendrada leal­ t.ad de los habitantes 1lcl Rein1.1 -0e Chile a su so�etano.y de un efecto cor­ dial. a sus herr.tanos J,,s do la Península y tomando tambic!!n en considera­ oion el canal imrnro· 1ur el ,¡uó circulabi111.esLaB impresiones , dudé desde luego, ,le la vcr,lad de seme}antes publicaciones; pero cuando vl en las. mismas Gacetas de Buenos-Aires los nombres respetables de las personas que c•Jmpu nian esa nueva Jtiuta se ,lisiparon mis dudas y anticipó con satisfaccum •JUe. V ar01te1 tan ilustres y jenerosos pudiesen ser instrumentos del tl�irden y fiel cruel testimonio que se ha manifestado en la .desgra­ ciad:i ca¡,ital ,lel Ri1t Je la Plata. La Carta con que· V. E. me ha ,honrado con fecha 4 2 tle octnb� último y 1 ,s di.-cnmcn_tos que la acompañaban me han confirmadn en la alta ymérccida apinion de que goza esé noble pue­ blo v las espresiones espllcitas de V. E., la solemnidad con que se ha re­ conocido.el Consejo Supremo dol\ejencia, y otra variedad de circunstancias que resaltan de su lcctun, acreditan del modo mas honroso su patriotismo su ¡>rudend:i y modoraciun. Di,i pues a V. E. las mas esrresivas graci,as por la atencion que ha tenidll en manifestarm.e la·efusio.n de unos coraZQo-. ncs en que se abriga tanto honor y , al paso que como buen español , veo con PtUchísimo gush) estrecharse asl, mas y mas los vículos precio$ osque unen y deben unir a los vasall,�s d:) nuestro amaclo }fonarca el Sr· Don Fernando Vil en tocias las partes del mundo, celebro que el descerni­ micuto de ese puél" distinguid,) haya triunfmlo de las incidías con q.ue se ha procurado y se pr"curará todavi:i atacár su fidelidad. La situaaon desgraciada de Buenos-Aires es la niejnr leccion P."'ra los hombres de rang", de juicio y de p rllpie,lad, s,Jbre el abuso que existe en la aplica­ cion de ciertos princip11ls seductores ; estos han servido en todos tiempos eomo nos lo manifiesta la historia anti¡;tia y moderna y últimamente losme­ lancólicos suecS<lS do aquélla aftijida y oprimida capital para encubrir la hipocresfa y la ambicfon d,) los que esperan hallar. sus ventajas en el desórden. l'óngansc los promotores y ajentes de la reYoh1cion de Buenos­ Aires a esta piedra de toque, compárese su conducta con sus profesiones y se r f ,eonoceráit inmediatamente sus venJaderos designios : estos quisie­ ron ilar l:1 España por perdida. En mi pr<1clama que ignor o si ha podido penetrar hasta ahl , manifeslé, y repito ahora, qne la España existe con honor, y que la espcriencia cada dia no nos vera dudar, existirá finalmen\e con gloria e independencia. Pero aun admitiendo por via de suposicion c¡ue estuviese condenada a la desgracia ele sucumbir, el interes óbvio de la América toda y los empeños do su fidelidad , la deben dirijir.hácia una · IIIÍIÍOll001Dpaeta de todas las partes que lionon la honra de .llamarse �pa... . 37

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