Memoria histórica sobre la revolución de Chile : desde el cautiverio de Fernando VII, hasta 1814

DE LA REVOLUf.lON DE CHILE. ffl. regular disciplina no necesitarán de a amblea jeneral o solo de cuatro o cinr.o días para la revista del Comandante de clivision. 2.° Como la prin­ cipal dificultad en formar un solcfado de caballería es el hacerlo jinete, to<lo chileno lo es escelente; por lo cu;il y por ser lan sencillo el manejo ele la lanza y de In espada como lambicn l.,s evoluciones de la cahallerí,1, 110 necesitan estos <' U '.l rp os cuasi de la ;i s amhlen ; por los mis:nos motivos el A y udanle de cada rcjimienlo de caballería y su partida de asamblea pueden a mas de las instrucciones de su cargo, hncersc car s o igu:Jlmente ele la rlc un batallon rle infantería de aquellos que, estamos rnformados se trata de leva ' nta r en las villas. El cuidado ele la pólvora y armas, pago de las tropas durante 1a asamblea y otras varias menudrncias, requiere un detalle por menor en que la brevedad del tiempo no nos permite entrar. ' En cuanlo a la disciplina el Comandante de a amblea, el jefe nato de los Ayudantes de su division y los <lemas inchviduos de este cuerpo y como tal respom;ahle a la superioridad, de su buen ele¡;empei'ío; en cuya v1rluel tendrá fccultades para mudar, de acuerdo con d Inspector jeneral, cualquier Ayudante que uo cumpla con su o b l i g a c i o n . Ademas de presen­ ciar las asambleas, debe visitar todos los He jimicnlos de su division, a lo ménos una vez al año para examinar el desempeño de los Ayudantes, el estado de las disciplinas <le los cuerpos, el <le las armas, repuesto de p ól­ vor¡¡ &c . y concluida la visita <lar una puntual relacion de torio al sub-ms­ pector. D e p e ndi e nd o del cuer po <le asamblea el ime ortante servicio de la di . ciplina d e las milicias sus oficiales deben ser cscoJiclos y de todo honor; entre los Ayudantes debe haber la clase ele Alféreces, Tenientes, Capitanes, elijiendo entre cslos últimos el mas a propósito para Coman­ clante de div1sion en las Yaranlrs que ocurran de esta naturaleza. El buen desempeño igualmente de los indivitluos de las asambleas sera el docu- mento mas calificativo para sus ascensos. El empleo ele sub-inspector es de absoluta necesielacl y su buen desem­ peño influirú infinito no solo en la disciplina de las milicias sino tambien en la tropa veterana del llcino. El es el jefe inmcrliato de los Comandantes de las divisiones militares, y su principal obli g ac10n debe ser mspecc1onar cada año cierto número de Rrji111ientos de modo q ue en el término de cuatro años todos ha y an p asado una revista. Nada es mas a propósito p ara aprenrler el terrible pero útil arte de la g uerra como simulacros militares o batallas finjidas ( l 'Je p ueden cjeculnrse con dos o tres Rejimicntos en cada revista de ins p cccion. Seria conve'oicnte (lUC las iuspecciones se verificasen cerca de los destinos donde hai trenes volantes para acostum­ brar asi a la cahalleria como a la infantería al fuego del eañon; igualmente seria de desear q ue hubiesen dos o tres cañones en las asambleas de los Hejimientos. La cla e y el armamento ele las milici;is p uede verificarse del modo siguiente. Se divide el tola! del ejército en ocho p arte� ele las cuales, cua­ tro seran de p ura caballería armada con lanzns y espadas; <los de Drago­ nes de sable corto de mas armamento como la infantería en cuya clase se coloca una de i nfantería y otra de artillería. Esta elistrihucion se hace no · solo con relacion al jenio de la Nacion y la localidad del país para la caba­ llería sino lambien a las g randes distancias q ue tienen q ue andar las 1

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