Memoria histórica sobre la revolución de Chile : desde el cautiverio de Fernando VII, hasta 1814

272 llR)IUIIIA HISTÚntC.1 vio ia , debe v I ificar por si los indicados reconocimientos , colcJarlos con el plan que se lo ha entregado y entcrnr sobre el mismo terreno a sus su­ balternos de las pose ionc que han <le tomar en el caso ele ataque. Algu­ nas fal as nlarma , que el enemigo inlepta desembarco, ya en esta p l a za, -ya en aquella, impooclra al Jefe si los oficiales e tahan bien en t e r ados de su in truccioncs y a los �oldados de lo que debían p ra c ticar al frente del Pnemigo. Esta e pecio de paseos militares r e p e tid os con fr ec u e n c i a y a horas intempestivas, acostumbraría la tropa a las fatigas de la guerra de que no pueden formar idea en el rnonotor¡o, sedentario servicio de pla­ za que la enerva y envicia. Todo soldado mucho tiempo en un destino contrae relaciones perjudicinlcs al servicio; se casa, tiene su casita y ]merlo, en fin solo en el color de su casaca se diferencia del paisano ; y como en el caso clP. ataque procuraría poner en s e g uridad su mujer, hijos y mucblrs ántes de incorporarse en su compañia no hai precisiou que el soldado sea ca,;aclo; pero si la hai absoluta no tenga mas cuidados que los de sus arm;is y vestuario, que duerma en el cuartel y que esté siempre pron­ to a ocupar su puesto y. si es necesario, p erecer en l.'l, en cumplimiento de su juramento y de las sagrada;; obli gaciones que ha contrai,lo con su Rei y p atria. De cuanto llevamos rcfe�ido en este particular y que está ;icreditado por csperiencia en todos los países, se puede inferir la poca uti­ lidad de tropa fija, en . cuyo concepto toda la veterana del Reino, deba turnar o mudar ele guarnicion en cada tres o cuatro años. Los cuerpos volantes de tocio el Ueino deben ser tres, uno en Coquimbo, otro en Valparaiso y el tercero en Concepcion: deberún componerse de los cuerpos mas inmediatos a la costa, v su colocacion debe. ser en un punto céntrico con respecto a aquellos donde puedan vc_rificarse desem­ barcos que ( como llevamos espuesto) se realizarán a las siete u ocho leguas del puerto atacado. p ar a no esponer sus trop as a marchas larg;is oo partes descoPocidas. A t endie n do a los crecidos gastos de dichos campos, solo se reunirá en actual guerra; pero las órdenes preventivas deben espedirse con anticipacio n : no solo los cuerpos que deben formarle, sino lambien los cor r e s p ou d i e nt c s pnra tras portar en caso de at.aque a lo interior del país los víveres de los almacenes I ganados cte. La formacion en batalla, segun las circunstancias del terreno , la colocacion do la artillería y cab;illería consideramos escusado detallar, persuadidos que el Jefe a quien el Go­ bierno confie su mando estará dotado del talento y conocimientos ncce a­ rios para el debido desempeño ele tan honorífico como importante cargo. No debiendo cleposit,n·se toda la defens,1 y seguridad del Reino en los campos Yolantes, consideramos de absoluta necesidad la crcacion de tres cuerpos de reserva en lo interior del pais, y cuya organizacion deberá hacerse en . la forma sig uiente . Las tres divisiones militares de Coquimbo, Santiago y Concepcion en que ( como se elirá despues) se reparte el Rei­ no para la disciplina y arreglo de las milicias, por la de los ejércitos de reserva se subdivide 0 n dichos dP p artamcotos en dos q ue se llamarán divi­ sion de la costa y la del iutei ior de los dos cuerpos de milicias de n q ue­ llas se comp ondrau los campos volantes, y de esta los cuerpos de reserva; p ara cu y a reunion, puntos en que dcha verificarse y demas relaticos - su organizacion , se darán las órdenes correspondientes

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