Desarrollo de la Antártica

EL DESARROLLO DE LA ANTÁRTICA renheit, para hacer partir a una aeronave a pistón se requieren cin– co horas de calentamiento. Las bajas visibilidades durante los largos períodos de obscuridad, no solamente limitan la operación de aeronaves, buques y velhícu– los terrestres, sinO' que también introducen una seria tensión en las personas. Asimismo, no se cuenta C011 estaciones equipadas para realizar re– paraciones a las aeronaves. En este aspecto, el aeropuerto más cer– cano es Punta Arenas, el cual ya fue empleado como estación base para un levantamientO' aerofotogramétrico de la Antártica, que rea– lizaron aviones y tripulación de la Fuerza Aérea Norteamericana hace algunos años. !El combustible para los aviones t.'S otro factor critico. Durante la Operación Deep Freeze 67 fue neCesario transportar cuatro milla– nes de galones de 'bencina de aviación para apoyar las operaciones aéreas programadas en esa oportunidad. Al respecto, es interesante conocer que en esa oportunidad se determinó que se necesitan 1,3 galones de combustible' para transportar un galón hacia el interior del continente. En relación con los costos del transporte aéreo se ha estimado que éstos son del orden de 80 cOTonas por tonelada/milla 6 , si se em– plean aviones Hércules LC-130. Si las aeronaves en vez de esqui pu– dieran utilizar ruedas, los costos se reducirían en un 50 %. La ruta aérea de la Antártica, tiene una gran importancia en lo que se refiere a los vuelos transpolares. En este sentido los vuelos desde Puntas Arenas a Nueva Zelanda o Australia, no sólo son po– sibles, sino que su menor distancia con respecto a otras rutas aé· reas representa una importante economía. Existen algunas experien– ciasque confirman esta aseveración. Asimismo, esta ruta se ha utilí– zado para cruceros turísticos. Uno de los primeros se realizó el 22 de diciembre de 1956, en que un avión DC-6B de la Línea Aérea Nacional de Chile, con 66 turistas a bordo, sübrevoló el Continen– te. También es oportuno recordar el transporte realizado en un vue– lo transpolar entre N. Zelanda y Punta Arenas, con un cargamen– to de ovinos finos reproductores. ¡P'ara complementar esta visión de los vuelo:. antárticos, citaremos lo dicho por el Almirante Byrd, como conclusión de sus exploracio– nes del año 1947: "Durante los vuelos de nuestros tres grupos fue cubierta un área tan extensa como la mitad de los Estados Unidos. • Philippe Van. der Essen, art, cit. págs. 442-445. 286

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