Las relaciones entre los países de América Latina

LAS RELACIONES ENTRE lOS PAÍSES DE AMÉRICA LATINA rior boliviana en determinados períodos, no resultaron suficientemente poderosos en esa primera- fase de las negociaciones como para disminuir el interés por avanzar en ellas. Sin embargo, en 1977 se observó ya una discontinuidad creciente en el ritmo negociador y el Gobierno del Presidente Banzer, en retroceso dentro del cuadro interno de su país, no realizó esfuerzos destinados a crear alternativas viables a la situación de bloqueo creado por la proposición peruana y evidenciada en la respuesta chilena a fines de 1976. Las relaciones peruano-bolivianas en la primera etapa del proceso negociador tampoco fueron más allá del nivel de apoyo, sin conclusiones sustantivas. El aporte peruano a la posición del Presidente Banzer fue "exteriormente" pasivo, sin aparente contribución a la búsqueda del compromiso. De haberse logrado éste, quizas hubiera tenido otra con– notación la posición adoptada por Bolivia sobre el canje territoriaL La fase de desajuste en las negociaciones y de paulatino desinterés por parte del gobierno boliviano comienza a hacerse más evidente a partir de fines de 1976, síntoma de lo cual fue la negativa a considerar las condiciones del canje de territorios tal como se derivaban de las bases de negociación. Finalmente, la actitud del gobierno boliviano después de 1976 impidió la concretización de las reuniones de la Comisión Mixta pertinente, confirmándose así la apreciación anterior. La posición "realista" por parte de Bolivia no primó en el curso fmal de las negociaciones, puesto que se optó por la ruptura y búsqueda de la reinserción en otro sistema de alianzas y partidarios. Mientras se enfocó la cuestión como una "negociación" para J2grar ventajas equi– valentes y mutuas, la condición de tratarse de un canje territorial fue un elemento central de las bases de acuerdo. Cuando este criterio fue insos– tenible en el ámbito interno de Bolivia, el Presidente Banzer trató de im– poner a su gestión internacional un tono de mera solicitud para que los gobiernos de Chile y de Perú revisaran sus posiciones (diciembre de 1977)7 En la última fase de las negociaciones y hasta el rompimiento de rela– ciones por parte de Bolivia, el rol "secundario" del Perú originó un resurgimiento de la bilateralidad en la negociación, esta vez sin el dina– mismo de la primera etapa. El Gobierno del Presidente Banzer hizo pre– sente a Chile (21-IX-77) la necesidad de tener en cuenta las "nuevas circunstancias" a fin de volver a dar un viso negociable a la materia. La correspondencia que cubrió el período final de este ciclo de negocia– ciones hasta marzo de tP78 corresponde a una fase limitada al diálogo presidencial, insuficientemente dinámico como para generar un enten– dimiento. 7 Carta del Pdte. de Bolivia, General Hugo Banzer al Pdte. de Chile General Augusto Pínochet. Historia de las Negociaciones Chileno-Bolivianas. Op_ cít., Anexo ¡.9! pp. 68-69.

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