El mar en seís dimensiones: científica, técnica, política, jurídica, histórica, estratégica

EL MAR EN SEIS DIMENSIONES / Carlos A. Le May D. Las mismas amenazas se ciernen sobre las líneas de comunicaciones del Caribe, aquellas entre el Atlántico y Pacífico por el Canal de Pana– má y sobre las que circulan por la angostura entre el cabo San Roque, en Brasil, y la costa africana, que en la Segunda Guerra Mundial fueron amenazadas por los submarinos de Doenitz y por donde hoy navegan los superpetroleros esenciales a la economía occidental. ¿ Qué hacer para controlar esta amenaza naval soviética? Sin duda, una medida es aumentar la capacidad antisubmarina y el conocimiento del medio. Es aquí donde aparecen soluciones atractivas. La extraordi– naria capacidad del océano para conducir el sonido a grandes distancias permite por ejemplo oír en Bermuda una explosión submarina ocurri– da en Australia unas dos y media horas antes. El primer problema a enfrentar es la detección de submarinos. Así nacieron los proyectos César y Colossus seguidos por el proyecto Tri· dente que consistieron en instalar en la Plataforma Continental hidró– fonos apuntados a la superficie, y el proyecto Sosus que ocupó el canal profundo de sonido instalando aparatos de escucha en él. Se instalaron equipos de vigilancia del tráfico submarino en la cuenca entre las Ku– riles y Kamchatka frente a Petropavlosk. La armapa de EE.1JU. está principalmente preocupada de los cinco principales accesos al Atlántico: dos mayores, entre Islandia y las Islas Británicas y entre Brasil y Africa, y los tres menores entre Groelandia e Islandia, Groenlandia y Canadá y el estrecho de Gibraltar. Sin duda el más difícil de vigilar es aquel entre Brasil y Africa. Gran Bretaña, también preocupada de su tráfico marítimo, ha ins– talado para vigilar los submarinos en el Atlántico 300 estaciones-boya entre Islandia y Portugal. Los submarinos también pueden ser detectados por aviones rebus– car y buques antisubmarinos y quizás en un futuro por los satélites, basándose en el calor que generan los de propulsión nuclear. Medidas y contramedidas es la esencia de la batalla submarina. Sin embargo, hoy el submarino mantiene ventaja sobre su detector y amenaza más que nunca a las líneas de comunicaciones marítimas. EL ELEMENTO FUERZA El 20 de julio de 1960 el submarino George Washington disparó sumer– gido sus primeros 2 misiles. Aparecen los Polaris A. I Y A.2 Y luego el A.3 de 2.500 millas de alcance. Teóricamente este último puede batir cualquier punto de la Tierra, pues no hay ningún sitio que se halle a más de 1.7°0 millas del mar. En 1975, EE.UU. debiera tener 31 submarinos equipados con el pro– yectil Poseidón que porta una cabeza nuclear de 2 megatones o bien cabezas múltiples preprogramadas. Así equipado, un solo submarino, mientras permanece oculto bajo la superficie del mar. 112

RkJQdWJsaXNoZXIy Mzc3MTg=