FORMULACIÓN DE LA POLÍTICA OCEÁNICA
en
el
extranjero las bases científicas y tecnológicas que requiere
el
desarrollo económico nacional o desarrollarlas localmente.
He de partir por 10 tanto de dos suposiciones fundamentales,
que no siempre son debidamente tomadas en cuenta en todo su
significado:
a) Que no es posible
el
desarrollo económico del país si no se
apoya sobre una base científica y tecnológica adecuada y suficiente;
b) Que la independencia, seguridad y soberanía nacional exigen
el desarrollo de una capacidad local que esté en condiciones de en–
frentar los diversos requerimientos del país en esta materia, entre los
cuales se pueden citar, por lo menos el ser capaces de conocer de–
bidamente nuestros propios recursos naturales y poder evaluar el
aporte cientifico y tecnológico foráneo que se utilice en su desa–
rrollo
y
aprovechamiento.
Aceptando estos principios, y la realidad de que el estado de
desarrollo de nuestra capacidad científica y tecnológica se encuen–
tra en algún punto intermedio entre la carencia absoluta y la auto–
suficiencia total, vemos que la cooperación internacional es impor–
tante, y en alguna forma indispensable, para lograr el desarrollo de
esta capacidad; y por lo tanto, sustentar nuestro deseado despegue
económico.
Los campos para esta cooperación son numerosos. Un rápido
vistazo al estado de situación en la materia nos muestra insufi–
ciencias que abarcan desde el conocimiento escaso del medio mari–
no y sus recursos, lo que implica a su vez inseguridad en cuanto al
manejo prudente y racional de los mismos, hasta la carencia de tec–
nologías adecuadas para la debida utilización
y
aprovechamiento de
estos recursos, lo que implica menores ingresos para la nación al no
obtener l.os beneficios de exportar
el
máximo posible de valor agre–
gado en l.os productos del mar.
Cada uno de estos problemas exceden las posibilidades del país
t;:nto en materia de recursos humanos como de recursos financie–
ros e infraestructura necesaria para abordarlos en forma rápida y
eficiente.
Frente a esta situación se pueden plantear dos alternativas, la
primera resolver por nosotros mismos la situación asignando los re–
cursos necesarios para ello
y
la segunda, buscar mecanismos de coo–
peración internacional que nos permitan acortar camino, evitando
la demora implícita en la primera alternativa
y
el sacrificio para
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