La zona económica exclusiva: una perspectiva latinoamericana
LA ZONA ECONOMICA EXCLUSIVA. UNA PERSPECT IVA LATINOAMERICANA. dría que obtener su diseño por medio de la cuidadosa comparación de la práctica de los estados y expresar el común denominador. Con todo, no pare– ce que se alejaría del texto que viene elaborando la Tercera Conferencia del Mar. porque dicho texto ha servido de modelo para la práctica y las legisla– ciones nacionales. 5. LA ZONA ECONOMICA EN EL NUEVO ORDEN ECONOMICO INTERNACIONAL El Nuevo Orden Económico Internacional entró a las relaciones interna– cionales cuando la Tercera Conferencia del Mar estaba en progreso. Los es– fuerzos por conectar la Conferencia con el Nuevo Orden han dado resultados inciertos. Más bien el Nuevo Orden ha carecido de influencia real en la Con– ferencia, lo cual se explica por la circunstancia cronológica apuntada. La apli– cación de los principios implícitos en el Nuevo Orden hubiesen obligado a la reconstrucción de capítulos enteros del Proyecto de Convención. Esa reeva– luación hubiese requerido un cambio considerable en las aspiraciones de los estados. La zona económica comporta una redistribución de recursos que favorece tanto a los estados desarrollados como a aquéllos que se dicen en proceso de desarrollo y que por el momento son subdesarrollados. La circunstancia de que en términos globales los estados desarrollados adquieren una buena por– ción de recursos disponibles no perturba el hecho de que los países en desa– rrollo adquieren recursos que están al alcance de su tecnología y sus instru– mentos de trabajo. En lo relativo al margen continental, por el contrario. la ganancia de los países desarrollados es contundente, no sólo en extensión sino también en recursos naturales. La superficie potencial de la zona interna– cional de los fondos marinos sometida al principio del patrimonio común de la humanidad se redujo al sobrante de la reclamaciones estatales debido a que éstas precedieron a aquél en muchos años. En particular la frontera movible de la plataforma continental consagrada en la Convención sobre la Plataforma Continental de 1958 contribuyó a ese resultado. En la Tercera Conrerencia del Mar destaca la ejecución y realización de uno de los reclamos del Nuevo Orden: la participación efectiva y eficaz de los países en desarrollo en el proceso de decisión relativo a asuntos de interés general. Todos los países han participado con pleno conocimiento de causa y han defendido apropiadamente sus intereses. En este punto la Tercera Confe– rencia del Mar ha constituido un modelo de negociación global y sus resulta– dos serán tanto más apreciables cuanto mayores y mejores hayan sido las par– ticipaciones de los estados que en algunas conferencias han tenido a veces el papel de los convidados dé piedra. Sin embargo, es de señalarse que dos principios cardinales del Nuevo Orden han brillado por su ausencia: la compensación como correctivo de desequili– orios objetivos y la aplicación del principio de no-reciprocidad en la formula- 60
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