Proposiciones para una teoría de la medicina
lidad cambian significativamente de país a país, aun con desa– rrollos técnicos comparables. LOS LÍMITES DE LA MEDICINA Lejos está nuestro argumento de restar importancia a la medici– na como disciplina y como profesión. Se trata de buscar un estatuto teórico a fin de desarrollarla, evitando paradojas obs– tructivas y pugnas debilitadoras con otros grupos profesionales. La teoría médica cumple varios papeles (entre otros, el de presentar compactamente la disciplina y examinar la validez, verosimilitud y legitimidad de su discurso) pero uno frecuente– mente olvidado. A través de ella se articula su práctica con el imaginario social, con el arte, con la moral, con las ciencias. Es muy práctico desarrollar una buena teoría. Así pueden verse las armonías y disarmonías del desarrollo histórico, entender las agresiones de fuera y los errores de dentro. La teoría médica es, por necesidad, teoría de teorías --o metateoría. El hecho médico no ocurre sólo en el espacio de lo científico, biológico o social, ni sólo en el ideológico, sea ideología implícita o explícita, ni sólo en el psicológico indivi– dual, sea conflicto intrapsíquico o conducta patógena. Cada objeto existe en un hiperespacio de dimensiones, "es" muchas cosas al mismo tiempo. Un hospital no es sólo un lugar donde se atiende enfermos; es, también, una comunidad, un edificio que modifica el ambiente, un negocio y un mito. Los microbios no son sólo seres microscópicos; son, también, expresión de una racionalidad tecnocrática que genera instrumentos capaces de verlos; son pretexto para que la industria fabrique antibióticos y vacunas; son expresión de atraso o desarrollo de una sociedad. Vano es hablar de medicina y sociedad, como si no crearan, en todo momento, un plexo de mutuas determinaciones. 61
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