Proposiciones para una teoría de la medicina
realmente se diga en su interior es menos importante que su mera existencia. Es un logos que con otros funda relaciones sociales, transitividades; un hogar, en suma, pues con ellogos habita el hombre el mundo y hace de él su hogar. HEGEMONÍA DE LA IATROMEDICINA ¿Por qué la medicina contemporánea no es declarada de inme– diato la culminación de los tiempos? Hoy sabemos mucho de enfermedades. Tenemos objetos para intervenir sobre ellas, previniéndolas o curándolas: técnicas, instrumentos, con– ceptos. La verdad es que si las cosas fueran bien, no debería haber enfermos. La situación de la medicina es paradójica. En térmi– nos de salud y enfermedades, si fuera totalmente exitosa, se aniquilaría a sí misma. No habría más dolencias que diagnosti– car, más enfermos que tratar, más problemas que prevenir. Mas la medicina no tiene que ver con enfermedades más que otras disciplinas, sólo lo hace de manera distinta. No es verdad que solucione problemas definitivamente; la mejoría de la calidad de vida puede explicarse por otras causas: educación, saneamiento ambiental, entre otras. No es verdad que cure todo, porque muchos que han sido curados, no se sienten "sanos". No es verdad que la iatrotécnica deba su hegemonía a su eficacia. La debe a que la profesión médica de esa orientación supo aliarse con el poder y el dinero y retener el prestigio de "la ciencia". No es verdad que todas las decisiones tomadas en su seno sean "científicas" o "racionales". Muchas paradojas son, dentro de ese discurso, inexplicables. Por ejemplo, las diferencias en los estilos de prescripción de medicamentos, los criterios dispares para indicar intervenciones quirúrgicas, los límites de la norma- 60
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