Nuestros vecinos

Carolina Stefoni 70 italianos y españoles. La política argentina de esa época se basó en la necesidad de poblar, desarrollar al país y transformar de este modo las estructuras tradicionales, herencia de la colonia, en una basada en los modelos de los países más avanzados. El plan para promover el desarrollo se basó en tres elementos básicos: a) inmigra- ción masiva; b) educación universal y obligatoria y c) importación de capitales y desarrollo de formas de producción modernas, con la creación de una agricultura, ganadería e industria y la implementación de una red de transporte (Benencia, 2004). En parte gracias a este fuerte estimulo a la inmigración europea, la población argentina pasó de 1.700.000 habitantes en 1869 a casi 20 millones en 1959, es decir, en poco más de noventa años la población creció en casi 12 veces. En este contexto la población inmigrante superaba en 1895 el 25% de la población total, cifra que se mantuvo por casi 40 años (R. Benencia, 2004). Esta población de ultramar se concentró con mayor fuerza en las grandes ciuda- des, especialmente la provincia de Buenos Aires. La población limítrofe durante toda la primera mitad del siglo XX se mantuvo más bien oculta. Fue sólo a partir de mediados de los cincuenta que comenzó a adquirir un peso más importante, especialmente porque reemplaza a la migración de ultramar. La migración limítrofe hacia Argentina constituyó una respuesta frente a la es- casez de mano de obra en el sector primario de las economías fronterizas. Las demandas por mano de obra en estas economías marcaron algunas características del tipo de inmigrante que llegó a ese país (M.C. Cacopardo, 2005). En el caso de los chilenos, éstos se ubicaron en ocupaciones temporarias, vinculadas a la esquila, crianza de ovinos y cosecha de la fruta, con una fuerte concentración en la Patagonia (Benencia, 2004). En los últimos años Argentina ha experimentado al menos dos transformacio- nes profundas que han logrado alterar el imaginario clásico de la migración «blan- ca» hacia ese país. Por una parte la cantidad de europeos que llegaban a las costas argentinas comenzó a decaer mientras crecía proporcional y numéricamente la mi- gración proveniente de países latinoamericanos y fronterizos y por otra, en los últimos cinco años y producto de la crisis económica del 2001 los argentinos co- menzaron a experimentar algunas de las situaciones propias de los países emisores de emigrantes. Si bien sigue siendo un país eminentemente receptor, la cantidad de argentinos que buscan alguna oportunidad fuera de su país ha crecido. Al comparar con lo que sucede en Chile, se observan varias características simi- lares, sobretodo en relación al espíritu inspirador de las políticas migratorias de la primera mitad del siglo XX, gracias a las cuales llegó una gran cantidad de inmigrantes provenientes de España, Italia, Alemania y otros lugares de Europa así como de países del oriente. Por otra parte se observa en Chile durante los últimos años un incremento de la migración proveniente de países limítrofes, que en este caso, asume la forma de una migración andina. Pero hay algunas diferencias sustanciales entre ambos países y que dicen rela- ción primero con que Chile ha sido y sigue siendo un país eminentemente emisor, mientras que Argentina ha sido y es un país receptor, pese a todas las transforma- ciones que cada uno está experimentando. Este puede ser un factor explicativo respecto de la relevancia pública y política que adquiere el tema migratorio en

RkJQdWJsaXNoZXIy Mzc3MTg=