Nuestros vecinos
Fernando Thauby García 66 a las recriminaciones, nada nos puede asegurar que una determinada alianza entre Chile y Argentina pueda perdurar hasta consolidarse, primero porque desde la perspectiva argentina su motivación probablemente será pasajera; originada por una necesidad específica y puesta en práctica por un gobierno con una orientación política en particular y segundo porque Chile es reacio a las alianzas formales y lento en alcanzar consensos respecto a cambios políticos significativos especial- mente si afectan a su seguridad o su soberanía nacional, lo que retarda y complica la adquisición de compromisos. Por otra parte, nuestra economía es estructuralmente muy sensible a los cambios en la situación internacional, por lo que añadir otra variable de inestabilidad no sólo no aporta nada sino que viene a agravar nuestra naturalmente precaria condición. • En cuanto a la forma en que el sistema político argentino transforma las preferencias ciudadanas en acción política y su incidencia en las relaciones bilate- rales, en política económica tenemos una situación que parece conducir a una disyuntiva insoluble: si las preferencias (o creencias) ciudadanas argentinas son recogidas con fidelidad por su sistema político, ellas llevan a su política económica en una dirección de opuesta a la nuestra, y si no las recoge, agrava su falta de gobernabilidad. Esto surge del siguiente análisis 3 : (1) Cuando la opinión pública de Argentina y de Chile son interrogadas respecto a si el respectivo país va en la dirección económica correcta, el 39% y el 34% de los consultados, respectivamente, los porcentajes más altos de Latinoamérica, están de acuerdo. Es decir ambos grupos están satisfechos con las políticas económicas en aplicación por parte de sus respectivos gobiernos. El problema es que las políticas de ambos países son radicalmente diferentes. (2) Preguntadas respecto a su satisfacción con la economía de mercado, el 36% de los chilenos, la proporción más alta de Latinoamérica, está muy satisfecha, mien- tras sólo el 16 % de los argentinos, una de las proporciones más bajas de la región, lo está. (3) Respecto a si la empresa privada es o no imprescindible para el desarrollo, el 75% (el tercero más alto de la región) de los chilenos está de acuerdo, mientras solo el 54% de los argentinos (el tercero más bajo de Latinoamérica) concuerda. (4) En cuanto a la satisfacción con la economía de mercado, el 73% de los ar- gentinos está insatisfecho contra el 51% de los chilenos (el más bajo de la región). Lo señalado nos permite concluir que mientras no haya un cambio de cultura económica en una de las dos sociedades, avanzaremos en direcciones opuestas, y cuando no sea así, será a costa de fuerte tensión política interna. 3 Informe – Resumen, Latinbarómetro 2004. Una década de mediciones.
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