Nuestros vecinos

Fernando Thauby García 64 vas por parte de ningún actor político o social relevante, de alguna forma confir- man una aparente tendencia en el comportamiento internacional de ese país. En el terreno de las percepciones, existe una amplia y variada colección de pre- juicios, anécdotas y petit histoire u hechos históricos menores, que parecen confir- mar que el proceso de formulación e implementación de la política exterior argen- tina está condicionado por la interacción de un juego de tres fuerzas que se poten- cian entre si: necesidades imperiosas de política interna; la existencia de actores con capacidad de veto y la ausencia de un compromiso social compartido y activo respecto al cumplimiento de la palabra empeñada. Se aprecia también que estos comportamientos se repiten por igual tanto por parte de gobiernos autoritarios como de gobiernos democráticos, lo que configura- ría un rasgo cultural de su sistema político. Las razones de este comportamiento exceden los límites de este trabajo, pero se ajustan con bastante precisión a lo que la teoría actual ha reconocido como la relación entre gobernanza débil y la ausencia o inadecuación de las instituciones del ámbito estatal-nacional; entre la calidad de las políticas elegidas y sus efectos eco- nómicos y sociales, y los valores culturales y sociales vigentes 2 . • La forma en que el sistema político argentino transforma las preferencias ciudadanas en acciones políticas , es decir la interacción entre lo que el público quiere y valora y lo que el gobierno realmente hace, la veremos más adelante al analizar las políticas económicas y su incidencia en las relaciones bilaterales. • La capacidad para la formación de alianzas para la implementación de polí- ticas podemos evaluarla respecto a la política interna y a la externa. La política interna de argentina, desde mediados de la década de los ’50 ha estado modulada por la posición que cada actor político adopta frente al peronismo. Las posiciones políticas posibles son dos: aliado del peronismo o enemigo del mis- mo. A partir de 1955, hay un enfrentamiento inicial entre el peronismo y la derecha apoyada por una parte de las Fuerzas Armadas que concluye en la derrota militar del peronismo acompañado de una victoria política del mismo que le permite so- brevivir y continuar condicionando –por negación– la vida política argentina. Le sigue la conquista del poder por el peronismo acompañado de grupos guerrilleros marxistas y la destrucción del radicalismo. Continúa con la «vuelta de mano» en la cual el peronismo tradicional acompañado por los militares destruyen físicamente a las guerrillas izquierdistas, y culmina en una sucesión de gobiernos militares que continúan con la eliminación de las guerrillas marxistas y que teniendo la totalidad del poder no logran gobernar y terminan siendo nuevamente derrotados por el peronismo y sometidos por éste a un profundo proceso de demolición y humilla- ción. Actualmente, luego de una pasada por el peronismo de derecha de Menem, el poder se encuentra en manos del peronismo de izquierda, ex guerrillero, abocado a la destrucción integral del peronismo menemista. Se puede apreciar que en la política interna argentina no ha existido la alianza, la negociación ni el acuerdo. La lucha por el poder se dirime en términos de vence- 2 Fukuyama, Francis, La construcción del estado , Buenos Aires, Ediciones B, 2004.

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