Nuestros vecinos
Fernando Thauby García 62 la evidente crisis del Estado de Bienestar y coincidió con un renacimiento de polí- ticas económicas más reguladoras y promotoras de una mayor intervención públi- ca en la economía. En esta época, se entendió la gobernabilidad como la distancia entre las demandas sociales y la habilidad de las instituciones públicas para satisfa- cerlas. Se la definía como la capacidad de las instituciones públicas para hacer frente a los desafíos que confrontan, sean éstos retos u oportunidades. Un segundo contenido es su uso como descriptor del estado de la consolidación de las democracias en transición, que lo describía como la condición de un país que, por un lado evitaba la regresión autoritaria y, por otro, permitía avanzar, expandir y aprovechar las oportunidades sociales económicas y políticas. En esta forma de entender el concepto, estaba implícita la mejora del desempeño económico-social reforzador y generador de libertad política. En algunas partes se refería al proceso de transición desde gobiernos militares hacia gobiernos civiles y en la mayoría se la aplicaba al tránsito desde las dictaduras marxistas hacia la democracia liberal. Una tercera aproximación ha sido su uso como sinónimo de la expresión «gobernanza» ( governance ), empleado por el PNUD y el Banco Mundial, que lo aplica a los procesos y las reglas mediante los cuales los gobiernos son elegidos, mantenidos, responsabilizados y reemplazados; la capacidad de los gobiernos para gestionar eficientemente los recursos y formular y aplicar políticas y regulaciones; el respeto de los ciudadanos y del estado a las instituciones que gobiernan las interacciones socio económicas entre ellos. Esta aproximación me parece menos útil por cuanto mezcla y confunde la arquitectura institucional con la calidad y resultados de las políticas que aplican. Una cuarta aproximación es la referida al proceso de conformación de la Unión Europea que pone el acento en la «gobernanza» de la Unión en formación a través de la construcción de un proceso de toma de decisiones multinivel de actores guber- namentales y no gubernamentales. En esta aproximación, la legitimidad de los go- biernos está dada principalmente por la eficiencia, dándose por entendido que ope- ran en una estructura democrática consolidada, con alta representatividad. Teniendo en cuenta lo señalado, una definición operativa general podría asignar a gobernabilidad un significado que implique: • Capacidad de un sistema sociopolítico para gobernarse a si mismo en el con- texto de otros sistemas más amplios de los cuales forma parte. • Capacidad para alinear efectivamente las necesidades sociales con las capaci- dades estatales a través de las instituciones y reglas del juego existentes. • Capacidad de adoptar y materializar políticas eficaces. • Asimilación de la retroalimentación entre reglas del juego y la necesidad de flexibilidad para enfrentar los cambios. En el caso de la Argentina actual y de los próximos treinta años, considerando con- juntamente sus experiencias políticas recientes con el estado de situación de la política en el mundo y en la época, no parece interesante medir las posibilidades de regresión autoritaria –sea por la acción de grupos marxistas revolucionarios o sectores militaris- tas–, y dada la naturaleza de nuestros propósitos, tampoco parece imprescindible eva- luar la legitimidad de la conformación y operación de sus estructuras políticas actuales.
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