Nuestros vecinos

Carolina Stefoni 564 no está ajustada a las necesidades y requerimientos de la migración de principios del siglo XXI. Si bien una política nacional no pude prever ni resolver todos los problemas que surjan a partir de la inmigración, otorgan un contexto, encuadre y orientación a seguir por parte de los programas específicos, pero también de los acuerdos y convenios comerciales. Si la política migratoria chilena asume una perspectiva abierta e integradora, entonces es posible y coherente plantear diversas actividades que vayan en esa di- rección. De lo contrario se corre el riesgo de que éstas queden a voluntad de los funcionarios públicos, los que no siempre pueden tener las mismas intenciones. Conclusiones Los movimientos migratorios, sus causas y efectos en las sociedades modernas se han transformado en las últimas décadas, y particularmente en los últimos años, en un tema de vital importancia para las naciones más desarrolladas. Durante el 2006 Estados Unidos ha presenciado uno de los debates más intensos respecto de la política migratoria en ese país, en particular aquella relacionada con los más de 11 millones de inmigrantes irregulares. Las Naciones Unidas, por otra parte, ha abierto importantes instancias de dis- cusión y diálogo sobre este asunto, intentando avanzar en cuáles deberían ser los ejes principales para abordar una gobernabilidad de estos movimientos, respetan- do los derechos de todos aquellos que deciden salir de su país para ir en busca de mejores alternativas de vida. El contexto actual de América Latina, permite plantear con bastante seguridad que éste seguirá siendo en el futuro un continente emisor de inmigrantes y que ellos se dirigirán hacia distintos lugares del mundo. Dentro de la región, por otra parte, es esperable que siga aumentando el número de inmigrantes que se dirigen a países latinoamericanos. Argentina y Venezuela han sido históricamente los lugares de mayor atracción dentro de la región, pero en la última década Costa Rica y Chile emergen como incipientes centros de atracción, aunque en el caso de Chile, éste sigue siendo un país netamente emisor. Es fundamental que la sociedad chilena prepare sus instituciones, no sólo para un probable aumento en el número de inmigrantes, sino también, y quizá más im- portante, para el hecho de que los que hoy existen, difícilmente retornarán a sus países en el mediano plazo. Se trata de una población que tenderá a radicarse en Chile en la medida en que se vaya produciendo la reunificación familiar, lo que representa nuevos desafíos para las diversas instituciones, así como para toda la sociedad. Es fundamental avanzar en políticas de integración de esta comunidad, así como políticas de educación dirigidas a aprender a aceptar y valorar la diversi- dad que la inmigración trae consigo.

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