Nuestros vecinos
Carolina Stefoni 554 que en el futuro ocurra algo similar a lo de España, ello por cuanto se trata de una población que se ha mantenido relativamente estable, es decir, no han retornado a Perú, y se están produciendo nuevas plazas de trabajo para este segmento, incluidos los hombres. Un tercer elemento de comparación y que tiene relación con el anterior, es el eje migración, empleo y género. En ambos destinos (y aquí también se puede agregar lo que sucede con la migración peruana en Argentina), se produce una concentra- ción de mujeres inmigrantes en los trabajos de cuidado y domésticos. En España el cuidado de enfermos y ancianos ha abierto un importante mercado laboral para las latinas. En Chile en cambio, el empleo disponible para las inmigrantes se reduce casi exclusivamente al trabajo doméstico. El 72% de estas mujeres económicamen- te activas, trabaja en esta actividad 4 . Este tipo de trabajo goza en general de bajo prestigio social, sin embargo en el caso de Chile y de toda América Latina, constituye uno de los sectores que concen- tra los más altos porcentajes de participación del empleo femenino. En Chile el 16% de la población económicamente activa femenina (PEA) trabaja en este sector, mientras que el promedio para América Latina es de 12.9% 5 . Históricamente han sido las condiciones económicas, de género y étnicas las que han determinado el origen de la mano de obra para este sector. En otras palabras, el trabajo doméstico ha sido realizado durante décadas y siglos por mujeres, pobres y pertenecientes a comunidades étnicas o del mundo rural. Ello es producto de una especie de natura- lización de las características y condiciones que debe tener la persona que realiza este trabajo y que se encuentra estrechamente relacionado con la condición de do- minación en la que son puestas las trabajadoras. ¿De qué otra manera se entiende los abusos laborales que existen en este tipo de trabajo? ¿De qué otra forma se explica que sean los propios códigos laborales los que establecen condiciones de trabajo distintas y más precarias de las que gozan el resto de los trabajadores? Hay tres características que presenta el trabajo doméstico y que de alguna manera deter- minan o permiten que se generen ciertas condiciones de explotación y abuso labo- ral: 1) el trabajo que realiza la mujer no le permite salir del mundo privado y acce- der al mundo público, como sí lo permite cualquier otro trabajo, ya que siguen estando en el ámbito de lo privado, y por ende toda sanción, control o inspección es muy difícil de ejercer, 2) el trabajo que deben realizar no está definido, o más bien, su definición es demasiado amplia. En general la legislación y los contratos estable- cen que la persona debe realizar las «labores propias del hogar», situación que no especifica lo que debe y lo que no debe hacer, dejando a criterio del empleador/a esta delimitación. 3) no existe una jornada laboral fija, especialmente en el trabajo puertas adentro, ya que la persona debe estar disponible para comidas o fiestas, cuidado de los niños por la noche, etc 6 y esto la mayoría de las veces no es pagado como trabajo extra. En este sentido las mujeres no son dueñas ni de su tiempo, ni 4 Jorge Martínez El encanto de los datos. Sociodemografía de la inmigración en Chile según el censo de 2002 . Serie Población y Desarrollo. Nº49. CEPAL/CELADE 2003 5 Panorama Social de América Latina 2002-2003. CEPAL 2004 6 Ramirez Machado, José María 2003 «Domestic work, conditions of work and employment: A legal perspective». En: Conditions of work and employment series Nº 7. http://www.ilo.org/ public/english/protection/condtrav/pdf/7cws.pdf
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