Nuestros vecinos

Oscar Fuentes Lazo 52 provincias; un amplio diálogo parlamentario; de los colegios profesionales; de la seguridad social; del transporte; del medio ambiente; del deporte; la moda; el ali- vio de catástrofes; de la energía; de la Defensa y las operaciones de paz, etc, no sólo se intercambia información, también se hacen muchas cosas conjuntas y día a día se siente más la fuerza que emana de esta extraordinaria asociación de intereses y de creciente identidad regional. Hay quienes dicen que el hito más importante de la relación entre Chile y Argentina ha sido el Tratado de Paz y Amistad de 1984. Deberían agregar que ese Acuerdo también reflejo la voluntad de la gente sensata de jugarse por la paz y dar la espalda a los que invitaban a aventuras fratricidas. Fue el resultado de rescatar el peso de toda una vida de hermandad, tradiciones y respeto que había ido prolijamente tejiendo una Historia común y que intereses innobles querian desechar. Chile y la Argentina en los últimos años se han ido apartando de escenarios de conflictos fronterizos y privilegiando la integración en su área vecinal. El Canciller Di Tella señaló una vez que las dos únicas vias de solución son el acuerdo entre las partes o en su defecto el arbitraje, y en las dos opciones «...hay que sentarse, escu- charse y conversar...» rechazando con ello el viejo expediente del uso o la amenaza del uso de la fuerza 2 . Hoy la relación es intensa y fructifera, lo suficientemente madura para, por ejem- plo, analizar juntos una crisis tan sensible como la energética y con la vista puesta siempre en no debilitar la capacidad constructiva del vínculo bilateral. Y esto es así porque la Historia nos enseña que Argentina y Chile finalmente han comprendido que sus diferencias sólo pueden medirse con la razón y el Derecho Internacional. Argentina nace como resultado del desmembramiento virreinal del Rio de la Plata generado por el inicio de la emancipación en 1810. La Intendencia de Bue- nos Aires comprendia las provincias actuales de Buenos Aires, Entre Rios, Corrien- tes, Santa Fe y la Patagonia. Al consolidarse la presencia española en Chile, Valdivia crea la Gobernación de Santiago de la Nueva Extremadura, dependiente del Virreinato del Perú. Más tarde se separaría de Lima al constituirse como Capitanía General y Reino de Chile como homenaje al Rey Felipe. La definición de la soberanía de los países americanos que se van separando de España se apoya en el principio del Uti Possidetis o división territorial existente al momento de la independencia «...lo que posees...», principio discutido pero útil para el fin buscado 3 . En la inmensa frontera común chileno argentina era lógico encontrar diferencias y criterios contrapuestos para demarcar espacios soberanos. La Patagonia es un primer escenario y al tiempo que se firma el Tratado de Chile con España sobre Paz y Reconocimiento, ya se recibe un primer reclamo argentino 2 Declaración Conjunta Frei-Menem, Santiago de Chile, agosto de 1994: «...ambos Mandata- rios expresaron que el proceso de integración argentino chileno es un desafío en el cual ambos países deben empeñarse con voluntad e imaginación. con el fin de que derive en un verdadero progreso para sus pueblos. Coincidieron en que el bienestar que merecen argentinos y chile- nos pasa irrenunciablemente por la integración...». 3 «el Uti Possidetis de 1810 es un principio de Derecho Público americano por el cual se entiende que los países americanos tienen dominio y deben considerarse en posesión de aquellos territorios que en la época de la independencia les pertenecian de juris según los límites que las coronas de España y Portugal les habían asignado...», Javier Vial Solar, Los Tratados de Chile Tomo I (La Colonia), Editorial Barcelona de Santiago de Chile, 1903.

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