Nuestros vecinos
Roberto Arancibia Clavel 520 do un comité llamado Asamblea Obrera de la Alimentación, la cual organizó los «mítines de hambre». El crecimiento del movimiento anarquista y los avances de las organizaciones obreras y de estudiantes a través de la Federación de Estudiantes de Chile (FECH), eran una realidad palpable. En 1919 el Congreso le otorgó facul- tades extraordinarias al Presidente, producto de la agitación social que vivía el país. El Mandatario puso bajo estado de sitio a las provincias de Tarapacá y Antofagasta, relegó al Sur del país a un grupo de altos dirigentes obreros, entre ellos Luis Emilio Recabarren. En 1920 hubo una huelga general de los obreros del carbón, que marcó un hito en el movimiento obrero. En este contexto correspondía ese año la elección de un nuevo Presidente de la República por lo que a la situación descrita había que agregarle una enconada lucha electoral. El panorama vecinal Las relaciones vecinales en esos años no eran de las mejores y las circunstancias políticas internas que se vivían en los países vecinos no ayudaban precisamente a mejorarlas. Toda la política del Perú frente a Chile se había orientado, durante el período que siguió al Tratado de Ancón, a procurar infructuosamente la celebra- ción del plebiscito de Tacna y Arica. A partir de 1901 las relaciones comenzaron a interrumpirse hasta 1904 y luego en 1911, en 1918 se llegó incluso a la ruptura de las relaciones consulares. 3 En Perú un golpe militar derrocó al Presidente Javier Pardo y proclamó a Augusto Leguía como Presidente el 04 de julio de 1919. Nacía en Perú la llamada Patria Nueva. Leguía había hecho audazmente su arma electo- ral, la reivindicación de Tacna, Arica y Tarapacá, en su discurso como candidato, 4 En el discurso que pronunció desde un balcón del Club de la Unión en febrero de 1919, declaró que la fórmula para reivindicar las tres provincias las tenía «aquí» (señalando el corazón), y para dar fe a su palabra dio un beso en la frente al enton- ces general Avelino Cáceres y agregó que éste no moriría sin antes volver a ver esas provincias al seno de la patria. Al asumir estableció una Asamblea Nacional Cons- tituyente que antes de disolverse acusó a Chile del no cumplimiento del Tratado de Ancón que se había suscrito finalizada la Guerra del Pacífico. La declaración pe- ruana era particularmente agresiva proclamando a América y al mundo: • Que la desmembración del departamento de Tarapacá, el territorio mas rico de América, constituye una conquista llevada a cabo entre naciones que no eran la economía y los negocios. Miembro del Partido Liberal Democrático (balmacedista), fue diputado por el departamento de Coelemu. En 1895 fue elegido diputado del Congreso Constituyente. Tras unos años de retiro político, ocupó el ministerio de Hacienda. Presidente del partido balmacedista, accedió a la presidencia en 1915. Durante su mandato, se puso en vigor una primera legislación laboral, mejoraron las infraestructuras y se promovieron refor- mas en la administración y en la instrucción pública. Murió en 1930 en Santiago. www.presidencia.cl 3 Jorge Basadre, Historia de la República del Perú, Tomo IX, Ed. Universitaria, Lima, 1983,p.284 4 Juan José Fernández, Chile y Perú. Historia de sus relaciones diplomáticas entre 1879 y 1929 Ed. Aril Santiago 2004, p.349
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