Nuestros vecinos
José A. Morandé 50 na de las últimas décadas responde a una versión propia de una estrategia transnacional y dinámica, con rasgos congruentes y de integración con el desarro- llo socioeconómico de la nación y de sus tradiciones políticas y culturales. Por su parte, la inserción internacional de Argentina en las últimas décadas ha experimentado transformaciones estratégicas significativas. Desde el momento de la crisis financiera de fines de los noventa, el gobierno argentino modifica inicial- mente el modelo liberal de apertura económica, primando una política de drástico ajuste y de administración de la crisis a través de la directa intervención y regula- ción del estado. En consecuencia, los efectos domésticos y externos del manejo de la crisis por parte del gobierno trasandino generan las condiciones para un cambio estratégico de importancia conforme a la primacía y urgencia de los intereses de estado por sobre la lógica del funcionamiento del mercado. En consecuencia, la continuidad de la política exterior argentina ha experimentado transformaciones a partir de una crisis doméstica severa y cuyos alcances ha modificado la orientación y prioridades de su inserción internacional. Estas modificaciones adquieren una relevancia e impacto mayor bajo la actual administración del Presidente Kirchner, cuyo liderazgo y respaldo nacional lo ha llevado a distanciarse y a criticar el papel rector de los Estados Unidos y de otros actores del mundo industrializado en la economía y política global y local, privilegiando a cambio el concierto económico y político latinoamericano bajo parámetros de regulación estatal y de un incipiente nacionalismo sudamericano que propicia el desarrollo integrado de áreas estratégi- cas de la economía regional. En síntesis, las dos opciones de inserción internacional que han venido desarro- llando Chile y Argentina se diferencian a partir de factores estructurales de sus respectivas políticas exteriores, los cuales pueden ser determinantes en la mayor o menor coherencia de las estrategias externas de los dos países. Estos factores dicen relación con la preeminencia de la interacción de los niveles sistémicos y estatales en la política exterior chilena, por lo cual es posible diseñar y construir en forma más congruente y permanente un modelo de inserción internacional conforme a intereses domésticos que se orientan a través de visiones afines y se canalizan y articulan bajo la razón de estado a través de instituciones, procedimientos y proce- sos políticos representativos y mayoritarios de la sociedad civil y comunidad nacio- nal. En el caso argentino, predominarían las interacciones de los niveles sistémicos con el liderazgo individual, lo que explicaría en parte las modificaciones y el cam- bio recurrente de su conducta externa con políticas de Estado erráticas o carentes de ellas en virtud de la preeminencia de las apreciaciones personales sobre los ries- gos y oportunidades que se presentan en forma dinámica en el sistema internacio- nal y las decisiones que sobre el particular adopta el responsable de la política exterior trasandina.
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