Nuestros vecinos
José Rodríguez Elizondo 426 • Dada nuestra realidad geopolítica, debemos ser más simpáticos en América Latina. • Por lo mismo, es temerario equilibrar la relación regional-vecinal y la relación con los grandes mercados extrarregionales. • En definitiva, es un crimen de lesa seguridad nacional reconocer primacía (tácita o expresamente) a las relaciones económicas internacionales sobre las rela- ciones políticas internacionales. Con base en lo señalado, los gobernantes y co-legisladores del futuro próximo tendrán que realizar una profunda reingeniería en el área de confluencia de las políticas exterior y de defensa. Para empezar, deberán abocarse a la aprobación (¡por fin!) de una ley orgánica moderna para la Cancillería, que introduzca -entre otras cosas- una racionalización de las jerarquías, pautas claras de delegación y un sistema de calificaciones funcional al pensamiento crítico. En cuanto a la base inte- lectual, la ley o el reglamento debiera inducir un enriquecimiento de las mallas curriculares de la Academia Diplomática, que contemple: • El déficit de conocimientos geopolíticos, generales y especiales. • La reivindicación de las relaciones políticas como marco de las relaciones económicas. • La reformulación de las bases políticas y económicas del regionalismo abierto • Los métodos conjuntos para enfrentar las contradicciones entre la integración que promueven los Estados Unidos y las distintas tesis sobre la materia que se bocetan desde América Latina • Los criterios y métodos para reconocer el o los liderazgos en una estrategia integracionista sudamericana. • La reconsideración del dogma de la bilateralidad en el conflicto con Bolivia • La exploración de una política común chileno-peruana, sobre la aspiración marítima de Bolivia. • La posibilidad de reconducir la pretensión de redelimitación marítima del Perú hacia una política integracionista sobre recursos del mar. • Las eventuales contrapartidas para una estrategia integracionista de la triple frontera, que comprenda los recursos del mar y el gas natural. • Las pautas de comportamiento diplomático y económico, relacionadas con el apoyo a la reivindicación argentina de las islas Malvinas. • El fenómeno indigenista, dentro y fuera del país. • Una estrategia de análisis y debate sobre los factores culturales que nos unen y separan. • Una estrategia de docencia presidencial sobre todos los factores señalados. Suscribo, en esta parte, dos sugerencias de un destacado embajador de Chile: elevar los requisitos de ingreso a la carrera y concesionar la Academia a una Uni- versidad chilena de primer nivel. Esta ampliación del horizonte intelectual permitirá, por una parte, reconocer a la Cancillería como el principal actor orgánico-civil de la seguridad nacional. Por otra parte, permitirá focalizar el poder presidencial en políticas públicas orientadas
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