Nuestros vecinos
José Miguel Florez 400 cionales implica directamente la relación de los enfoques analíticos con los proce- sos políticos, económicos, sociales y culturales por los que atraviesan los Estados. En ese sentido, la situación de cambio en la que se encuentra el mismo sistema internacional, nos da un primer argumento para sugerir los límites que los enfoques centrados en las relaciones internacionales enfrentan a la hora de analizar el «pro- blema chileno» en el Perú. Los cambios en la dinámica internacional El breve período comprendido entre la caída del muro de Berlín y el inicio de siglo XXI pareció inicialmente el comienzo de una nueva era de dinámica interna- cional multipolar, con una correlación de poder más estable. Sin embargo, en nues- tros días y con alguna mayor perspectiva del proceso, pareciera que se trató más bien de un período de transición hacia una dinámica que presenta, a la vez, una mayor interdependencia económica y una sola súper potencia en el ápice estratégi- co del sistema, permitiendo además la diversificación de los actores participantes de la dinámica y la mayor dispersión de los intereses en juego dentro del sistema. El marco general de estos cambios se da dentro de lo que denominamos como «globalización». Estos procesos intensos de interrelación económica, cultural y comunicacional ofrecen los contornos en los cuales podemos ubicar los cambios que a continuación se sugiere. En ese sentido destacamos que la unipolaridad des- encadenada en el sistema durante los últimos años ha precipitado a su vez el debi- litamiento de equilibrios y contrapesos y generado una crisis institucional del multilateralismo, así como la relativización de los principios ideológicos que sostu- vieron los avances de post guerra. En ese sentido, el ingreso de nuevos actores no estatales a la dinámica interna- cional, así como el desplazamiento de la seguridad como tema central de la agenda de las relaciones internacionales, abre las puertas al hecho que países tradicional- mente fuera de los intereses principales del sistema internacional pasen a jugar papeles fundamentales en la nueva dinámica mundial. Bajo esta consideración, el poder de estos países se basa menos en su poder económico o militar estatal, que en su poder cultural o social. Además, este proceso integra a la cultura como variable fundamental en el sistema, desplazando y supe- rando en muchos momentos a la idea de la jurisdicción estatal como espacio defini- do para la definición del interés y la acción dentro del sistema. Frente a los cambios descritos, la entrada de la mirada cultural nos abre la posibilidad de afirmar, que un análisis centrado sólo en la relación entre Estados no nos permite enfocar integralmente un problema que, a nuestro juicio, tiene elemen- tos más cercanos al de fenómeno socio cultural que al de un problema de relaciones internacionales en sí mismo.
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