Nuestros vecinos
Mario Matus G. 372 puede avanzar son múltiples y quizás las más importantes se sitúan en torno al objetivo central de derribar una montaña de mutuos prejuicios y desconfianzas. Para ello es esencial que Chile asuma responsablemente lo que le toca en esa tarea, básicamente instalando nuevas miradas, nuevos valores y nuevas señales emitidas desde nuestro sistema educacional, desde nuestros medios de comunicación y desde nuestro sistema político (partidos, Sociedad Civil y Estado). No es aceptable que desde nuestras esferas educacionales, culturales y comunicacionales aún logren mantenerse instalados algunos discursos arrogantes y peyorativos, impropios de un país que aspira a desarrollarse en todos los ámbitos y que debe cultivar una mirada de apertura y de respeto a todos sus vecinos, sin olvidar que una buena parte de nuestra herencia cultural y una buena parte de nuestro futuro están ligados estre- chamente a ellos. Gran parte de los trabajos presentados en este taller corroboran que ésta es una tarea urgente e inmediata, en la que Chile puede realizar enormes avances, movilizando los instrumentos adecuados. En lo que cabe al ámbito económico, a Chile le corresponde seguir profundizan- do las señales concretas de apertura e integración en el ámbito comercial y favore- cer, en todo lo que cabe, la promoción de mercados más integrados entre ambos países. Pero esas señales, siendo muy importantes, pueden ser insuficientes para los objetivos de una mayor integración y sería recomendable respaldarlas por esfuer- zos mayores en el traspaso de capacidades institucionales avanzadas en el ámbito económico, de las que Chile se ha beneficiado en estas últimas décadas y que ya no debemos subestimar. Algunas de estas transferencias pueden tener un impacto muy importante a mediano y a largo plazo en los desempeños productivos, comerciales y macroeconómicos de Bolivia y pueden ser dosificadas de acuerdo a una agenda de estrecha colaboración entre los gobiernos, en la idea de no ir más allá de lo que el proceso de generación de confianzas recomiende. Por otro lado, y dado que las experiencias institucionales son intransferibles, es muy importante que sean los propios bolivianos, los que a través de programas de pasantías en servicios públicos y en las redes de emprendimiento chilenas –donde se aborden los temas fundamen- tales que se vinculan a sus Path Dependence– identifiquen las destrezas y habilida- des que les resulten de mayor utilidad. Es fundamental distinguir que lo que ellos necesitan es conocimiento aplicado de elevadas habilidades en la nueva gestión pública y no conocimiento académico sin aplicación. Es necesario también conside- rar que los programas de transferencia de experiencias en el ámbito demográfico, rural, de las comunidades originarias y de integración territorial, como en los de creación de redes de emprendimiento y fomento productivo y de elevados roles reguladores y de creación de estabilidad macroeconómica, deben ser concebidos con un horizonte temporal de al menos dos décadas, que es el tiempo que se toman estas dinámicas para mostrar los primeros logros sustantivos. Finalmente, le co- rresponde a Chile emitir una señal de oferta permanente de estos programas de transferencia de capacidades institucionales económicas. La construcción de mer- cados más simétricos, más transparentes, más integrados y más competitivos no es cosa de años, sino de décadas y, acaso, de siglos. Lo importante, en todo caso, es que se abre un horizonte infinito de colaboraciones y de nuevas relaciones, que al parecer, se irán sustentando a partir de cimientos más sólidos.
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy Mzc3MTg=