Nuestros vecinos

Mario Matus G. 370 por las que los poderes fácticos de la sociedad utilizan a los partidos políticos para distribuir prebendas también son conocidas y se requiere capacidad de pago para aceitar los bolsillos adecuados. Existe mucha incertidumbre respecto a si los com- promisos y los contratos serán cumplidos, tanto por el Estado como entre particu- lares, de modo que no queda otro camino que buscar portavoces políticos que defiendan intereses económicos concretos. No es el propósito de llenar esta inaca- bable lista de malas prácticas, que se suman a las estructuras de precios desfavora- bles que provienen de las Path Dependence ya vistas, para entender el bajo nivel de emprendimiento observable en la economía boliviana. Interesa más bien, recalcar el tremendo potencial de un mercado interno aún inex- plorado y una red de emprendimientomuy reducida –dadas las condiciones imperantes– y que podría constituírse en un aparato productivo de incalculable valor. ¿De qué modo Chile podría colaborar en los esfuerzos de Bolivia para superar definitivamente las rémoras institucionales que les legó un tortuoso pasado y así reencontrar la senda del progreso? Los aprendizajes económicos, traducidos en reglas del juego legitimadas y con potentes mecanismos de cumplimiento, no son exportables. Cada aprendizaje es distinto al de otro país y así debe ser, porque de lo contrario, no serviría. Son los mismos bolivianos los que deben caminar su propio sendero hacia el progreso y salir de aquella vieja pista que sólo lleva al atraso. Nuestras recomendaciones, por tanto, sólo pueden ser muy modestas. En la misma línea de lo que se señalaba en relación a las capacidades económi- cas básicas, que se expresaban en la construcción de entornos macroeconómicos adecuados, podemos vislumbrar algunas líneas de trabajo básicas. La primera y, más importante, sigue siendo traspasar capacidades sofisticadas para convertir conocimientos técnicos y teóricos muy avanzados en secuencias pro- gramadas de proyectos convergentes, en las que incluso debe estar incluido el con- flicto político como una variable de rango protagónico. La nueva gestión pública que requiere Bolivia podría nutrirse de las variadas experiencias que han tenido nuestras propias administraciones en la continua experiencia de ensayo y error. Todos las Path Dependence aquí referidas requieren capacidades muy sofisticadas por parte de los gestores públicos y todas ellas generan sus propios objetivos estra- tégicos y sus propias líneas de acción. Chile las ha resuelto de modo interesante casi todas ellas (constricciones territoriales, modernización de la Agricultura, dinámi- cas demográficas favorables) y se halla en posición expectante para resolver las que restan (inclusión y oportunidades de progreso material para las comunidades origi- narias). Sin duda, hay un crisol de experiencias, que si bien no son irrepetibles, permiten desvelar las nuevas reglas del juego que requiere Bolivia. A su vez, Chile ha ido avanzando de un modo importante en la reducción de barreras de entrada «naturales» (aquellas que se resuelven generando mercados de tierras, créditos y trabajadores cualificados), como en la reducción de barreras de entrada «artificia- les» (aquellas que son consecuencia de elevados costes de transacción y que dañan la potencialidad de los mercados). Todo ello ha redundado en trasladar muchos agentes productivos desde la informalidad a la formalidad. Del mismo modo, nues- tro país tiene una gran experiencia en formar tejido empresarial y mejorar el des- empeño exportador a través de importantes mejoras en productividad y competitividad. Se ha aprendido mucho en los últimos años acerca de los nuevos

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