Nuestros vecinos
Las instituciones económicas del atraso de Bolivia 369 ron. Con ello, la emigración a las ciudades reforzó los rasgos inorgánicos de una urbanización descontrolada, en la que no se generaban los empleos ni la infraes- tructura urbana que pudiera acoger a los recién llegados. Los reducidos éxitos en la planificación familiar de los grupos rurales, se traspasaron a los grupos urbanos, en circunstancias que muchos empleos que dependían del Sector Público –como la gran minería del Estaño- comenzaba a despedir a miles de trabajadores. A contra- pelo de lo que sucede en los países emergentes de reciente desarrollo, en que el número de dependientes por trabajador disminuye y en que el número de absoluto de trabajadores desciende en importancia frente al nuevo protagonismo del factor capital, en Bolivia sigue operando una fábrica de niños, cuya mayoría serán traba- jadores con muy baja cualificación –dado que se requiere un esfuerzo fiscal fuera de toda posibilidad real para ampliar el Capital Humano– y con salarios miserables. Los años que vienen auguran un engrosamiento del segmento de jóvenes, en desme- dro de los niños, y en general, un aumento significativo de la población en edad de trabajar. Sin embargo, la capacidad de la economía para generar nuevos empleos, y especialmente empleos de mejor calidad –vinculados a mayor cualificación y pro- ductividad– es muy reducida. De tal modo, a ceteris paribus , en los años que vie- nen será muy difícil que se pueda revertir el rol predominante del trabajo informal y del subempleo, que visto desde una perspectiva económica, es la respuesta más eficiente a una dotación de factores muy adversa al mundo del trabajo. Estas cuatro Path Dependence que aquí se han esbozado se refuerzan mutua- mente, tienen como efecto combinado la postergación permanente de los mercados y podrían ser vistas como los obstáculos profundos a entornos macroeconómicos favorables al desarrollo en Bolivia. Las principales señales provienen de las cadenas de precios relativos, que tienden a generar estructuras de costos demasiado rígidas en lo que se refiere a costos fijos (transportes, por ejemplo) y, en cambio, tienden a promover una utilización intensiva del factor variable (trabajo) como variable de ajuste frente al elevado valor del factor capital. Pero la confluencia de estas cuatro Path Dependence , de marcado arraigo histórico, a la vez, recibe aportes por el lado de las defectuosas reglas del juego que intervienen directamente en los costos tota- les, ya no a través de los costos de transformación (factores productivos) sino más bien a través de elevados costos de transacción. Desde una óptica neoinstitucional, Bolivia reúne un compendio de vicios y ma- las prácticas que elevan sideralmente los distintos componentes de los costos de transacción, logrando que éstos tengan un rol tanto o más relevantes que los costos de transformación en el surgimiento de poderosas barreras de entrada y de salida. En primer término, la ley no cumple el rol fundamental de proteger y hacer lo más universalmente accesible los derechos de propiedad. De tal modo, el universo de micro y pequeños productores, y una buena parte de los medianos, se hallan com- pletamente indefensos para protegerse de los grados de discrecionalidad con que operan las grandes empresas que los usan de proveedores. Por otra parte, esta eco- nomía opera con costos de información muy significativos, donde los datos básicos sobre los productos, los mercados, la competencia y los estándares, son ocultos por una enorme opacidad del aparato público y resulta muy gravoso adquirirlos. El sistema impositivo también es muy benevolente cuando se trata de los grupos y empresas con influencias y carga toda su severidad en aquellos agentes cuyas es- tructuras de costos son muy rígidas frente a los impuestos. Las formas alambicadas
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