Nuestros vecinos

Tatiana Rein Venegas 322 Otro aspecto fundamental, que incide en la forma en que se insertan los migrantes en el país, dice relación con las percepciones de los nacionales respecto del respeto de los derechos laborales de los inmigrantes. Así, si existe la creencia de que a la población extranjera se le respetan sus derechos, la inserción se realizará de una manera bastante más natural, situación que se produce cuando los chilenos creen que a los migrantes se les contrata con apego a la legislación laboral, que reciben sueldos adecuados a la labor realizada y que, por lo tanto, no constituyen una competencia desleal para el trabajador interno. Un buen ejemplo de lo descrito sucede en el caso de los migrantes argentinos. En el caso de los migrantes peruanos y bolivianos, por el contrario, los chilenos perciben que no se les contrata respetan- do la legislación laboral y, por ello, constituyen una competencia desleal, lo que limita la aceptación que pueden tener o aumenta el rechazo a estos grupos. Sin embargo, es necesario tener en cuenta que el trabajo que realizan estos migrantes es de carácter complementario, de modo que no representan una amenaza a la fuente laboral chilena, puesto que en general los migrantes realizan trabajos que la pobla- ción nacional no quiere realizar. Además es importante destacar que los migrantes suelen tener mejores calificaciones que los nacionales, de lo que deriva que su real inserción genere externalidades principalmente positivas. 17 Se afirma que los chilenos somos acogedores y solidarios, pero esta no es la realidad que viven los migrantes, es más, en este ámbito ellos pueden percibir en sectores de la población chilena características de xenofobia, racismo y clasismo, lo que por supuesto dificulta la integración de grupos diversos, así como la com- prensión y entendimiento hacia los migrantes. Los nacionales incluso perciben a ciertos migrantes como conflictivos, llegando a sentirse amenazados por ellos y manifestando, en consecuencia, una actitud de rechazo, lo que los conduce a no integrarlos, para lo cual no existe justificación, ya que no existen antecedentes que permitan comprobar que los migrantes sean generadores de conflicto o que afecten negativamente la calidad de vida del país. 18 Especificidades de la inmigración boliviana Del porcentaje de inmigración mundial de 1,2% que ha llegado a nuestro país, un 6% corresponde a bolivianos, constituyendo el tercer grupo, con 10.919 perso- nas, muy por debajo de los casi 50.000 argentinos o 37.860 peruanos, 19 cuestión que de algún modo justificaría la falta de preocupación específica por este conjunto de personas. Tampoco contribuye a acrecentar el interés los datos que reflejan la variación en la migración de la población boliviana hacia el país, que alcanza un 41%, en contraposición con lo que sucede con la migración peruana, que ha au- mentado 395%, la ecuatoriana, que se ha incrementado en 314% o la colombiana, que con un aumento del 145% 20 podría estar pasando a ocupar el cuarto lugar, desplazando, junto con el grupo ecuatoriano al proveniente de Bolivia. 17 Ibid ., pp. 6 - 12. 18 Ibid. , pp. 8 - 10. 19 INE, op. cit., p. 18. 20 Martínez Pizarro, Jorge, op. cit., p. 32.

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