Nuestros vecinos
Francisca Möller et al. 284 debemos reconocer la existencia de profundas diferencias entre ambos países res- pecto de diversos temas, situación que evidentemente ha creado una barrera cultu- ral de la cual no nos hemos hecho debido cargo. Por otra parte, la insuficiencia en nuestras políticas de objetivos y de una clara estrategia de largo plazo nos priva de los parámetros necesarios para comparar nuestras opciones y estrategias de crisis, envían señales contradictorias a nuestra contraparte y proyectan hacia Bolivia y hacia la comunidad internacional una ima- gen de una política chilena voluble e intransigente. Por lo señalado, es necesaria respecto de Bolivia, definir una política de Estado, de largo plazo, al margen del manejo de las crisis coyunturales, que permita una relación más ordenada y que avance hacia una mayor cooperación e integración. II. Elementos de la relación bilateral 1. El Interés Nacional La realidad internacional de Chile, particularmente respecto de sus vecinos, está muy influida por las variaciones que están ocurriendo en el poder nacional relativo, que se materializa en sus expresiones políticas, militares, económicas y culturales. El desarrollo económico chileno, tanto en magnitud como en su carácter y dina- mismo, determinan que la presencia de los empresarios y los capitales chilenos en Argentina, Perú y Bolivia se haya ido haciendo cada vez más fuerte y activa. La existencia de recursos, mercados y oportunidades de inversión en Bolivia generan oportunidades de negocios que están atrayendo a empresarios chilenos. En este sen- tido, el viejo adagio colonialista británico, de que «el comercio sigue a la bandera», en el mundo global se invierte y es la bandera, el Estado, quien sigue al comercio, dando estructura formal mediante acuerdos, tratados y convenios de todos los tipos, a la nueva realidad de relación bilateral que la vitalidad empresarial va construyendo. Lo anterior determina el problema político que deberán resolver los sucesivos gobiernos chilenos: crear las mejores condiciones posibles para unas relaciones bi- laterales estables y fluidas en el ámbito diplomático, político, social, como también para que este potencial económico se materialice, reduciendo o eliminando los fac- tores de riesgo físico o conflicto político. Si bien el devenir económico de Bolivia no es crítico para el desarrollo de Chile en su conjunto, debemos reconocer que nuestras regiones I y II tienen una intensa relación de interdependencia con ese país. Por otro lado, los riesgos de seguridad que pueden emanar de una Bolivia inestable son capaces de obstaculizar nuestro desarrollo y seguridad; y los «ruidos» internacionales que produzcan sus gobiernos entorpecen nuestra acción internacional. Nuestro país tiene múltiples y diversos intereses en Bolivia: De carácter político y de seguridad, con la preocupación por: • La conservación de la estabilidad y paz interna. • El establecimiento del control gubernamental sobre la fabricación y tráfico de drogas.
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