Nuestros vecinos

Dos siglos de relaciones chileno-bolivianas 233 haga Bolivia con respecto a Chile, puede ser el resultado de un análisis ligero o de la consideración de objetivos coyunturales de los gobiernos de turno de uno u otro país. Nada debería decirse en el curso de un acalorado debate y la mesura debería ser el norte de los dirigentes de ambos países. La odiosidad y la arrogancia nunca mostrarán los caminos más adecuados. Cómo avanzar Es importante recordar los pasos que se han dado con Bolivia en casi dos siglos, no para descartar opciones –ya que algunas siguen abiertas– sino para tener claro que con frecuencia se han seguido caminos que no han resultado conducentes, en parte porque las partes no han estado debidamente preparadas para utilizar las herramientas que en cada momento histórico tienen a su disposición. Un economista chileno sostuvo que «la única forma de predecir el futuro es crearlo. El peor enemigo del futuro es el éxito del pasado. Todo lo fácil se acabó; todo lo mediocre también y lo bueno, ya no es suficiente…». También podríamos recordar una sabia frase de Albert Einstein: «Todo ha cam- biado y nosotros necesitamos cambiar y buscar una manera sustancialmente distin- ta de pensar». Lo anterior significa que, en primer término, Chile debería mantener una acti- tud abierta a un diálogo con Bolivia. Muchas veces se señala que Bolivia tiene una «aspiración insatisfecha» y que Chile ha reiterado una «promesa incumplida». Lo cierto es que Bolivia tiene una aspiración que no puede estimarse insatisfecha porque a lo largo de los años los dirigentes bolivianos no han logrado definir con claridad en que consiste esa aspiración. Chile, por su parte, ha formulado ofreci- mientos –de distinta naturaleza– que tampoco han logrado superar la etapa de la consulta al Perú de acuerdo al artículo 1º del Protocolo Complementario del Trata- do de Lima de 1929 o dudas de los propios bolivianos. Por ello, no corresponde tampoco hablar de que Chile tiene una «promesa incumplida» Paralelamente, ha habido polémicas con respecto a la posibilidad de que: a) se procure avanzar en una negociación bilateral chileno-boliviana o; b) se analice la alternativa de buscar un entendimiento tripartito en conversa- ciones en las que participe el Perú, con la idea de que se llegue a un acuerdo que, además de resultar satisfactorio para Bolivia y Chile, se traduzca en un polo de desarrollo, cooperación y entendimiento que beneficie al norte chileno, al sur pe- ruano y a Bolivia. Los que defienden la alternativa a) reconocen la posibilidad de que un entendi- miento chileno-boliviano sirva de todas maneras de fundamento a un esquema de cooperación que, a partir de ese momento, se abra para los tres países. Los resultados de las conversaciones anteriores nos obligan a sostener que es esen- cial buscar, siguiendo a Einstein, una manera sustancialmente distinta de pensar. Esa manera podría expresarse, por ejemplo, a través de un esfuerzo encaminado a dar a Bolivia en el área de Chile, colindante con el Perú, algún punto de sobera-

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