Nuestros vecinos
Carlos Bustos 194 mentos para sostener que el conflicto no fue buscado por nuestro país. La tesis de que en 1879 Chile «reivindicó» áreas sobre las que tuvo fundados títulos y que había sacrificado en 1866 y 1874, en aras de nobles sentimientos americanistas, que es absolutamente real, resulta inaceptable para los estudiosos bolivianos, que analizan en general la guerra, repito, a partir de la ocupación de Antofagasta y se resisten a buscar las causas que justificaron esa acción chilena. Por otra parte, igualmente difícil es tratar que los bolivianos analicen con obje- tividad lo ocurrido en la década de 1870 y se avengan a interpretar sin apasionamientos la estrategia presumiblemente desplegada por su propio Gobier- no y por el del Perú en los años previos al conflicto. Los historiadores de Bolivia y Perú tampoco recogen los esfuerzos americanistas que Chile hizo en los primeros años de la emancipación, en particular nuestra soli- daridad con los vecinos.. Ese objetivo estuvo cristalinamente claro en la participa- ción fundamental de Chile en la Expedición Libertadora del Perú, seguida del Tra- tado de Amistad. Liga y Confederación con ese país de 1822, el Tratado de Amis- tad Comercio, Alianza y Navegación con las Provincias del Plata de 1826, el Trata- do de Amistad, Comercio y Navegación con Bolivia de 1833, etc. Los límites chileno-bolivianos y el Uti Possidetis Juris ¿Tenía mar Bolivia al independizarse de España? Es bien sabido que las repúblicas americanas al alcanzar su independencia acep- taron como base de la definición de sus territorios el principio conocido como de «uti possidetis», cuya aplicación ha sido definida como el reconocimiento del esta- do posesorio en que se hallaban las provincias o regiones en el tiempo en que eran colonias y la continuidad del mismo, ya emancipadas y formando Estados indepen- dientes. Lo cierto es que la mayoría de los estudiosos –en especial chilenos, bolivianos y peruanos– llega a la conclusión o a la aceptación de que, a la larga en la definición de los límites chileno-bolivianos el «uti possidetis» no prestó servicios efectivos y reales. Parece útil transcribir algunos conceptos del conocido y prestigioso internacio- nalista Alberto Ulloa, quien expresaba lo siguiente: Antes de la Independencia el Virreinato del Perú limitaba con la Capitanía General de Chile en el río Paposo, al sur del desierto de Atacama, comprendido en la Intendencia de Arequipa. Al independizarse Bolivia, Sucre que encontró que los territorios de la Audiencia de Charcas tenían una mediterraneidad análoga a la de la República Boliviana de hoy, extendió su territorio hasta el mar y se posesionó del litoral desde Atacama hasta el Loa; y Bolívar ratificó esa extensión. A raíz de esos sucesos y hasta algunos años más tarde, Chile reconoció la soberanía bolivia- na desde el despoblado de Atacama, límite norte del territorio chileno. La demarcación inicial del Perú, Bolivia y Chile, como Estados independien- tes, fue, pues, extraña al principio del uti possidetis. Según él, el Perú y Chile hubieran delimitado en Paposo, aproximadamente a los veinticinco grados de latitud sur y Bolivia, erigida sobre la antigua Audiencia de Charcas, habría conti- nuado siendo mediterránea. El Perú habría reivindicado el desierto de Atacama y el conflicto se habría producido con nuestro país por la posesión del guano, al
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