Nuestros vecinos
Horst Grebe López 180 En el largo plazo, China e India incrementarán sin duda su productividad de base lo que llevará a mejoras en el salario real y por consiguiente a cambios en los patrones de consumo de sus poblaciones, con el consiguiente encarecimiento de sus manufacturas, lo que mejorará para América Latina las posibilidades de competir exitosamente con este tipo de exportaciones. Pero todo esto acontecerá a largo plazo. La intensificación de las migraciones. En pocas épocas del pasado ha ocurrido un fenómeno migratorio tan intenso como el que se viene registrando desde los años noventa, y al cual América Latina contribuye como expulsora de importantes corrientes migratorias hacia América del Norte y Europa. A pesar de que estos países necesitan mano de obra, el trato que ofrecen a los inmigrantes deja mucho que desear, la legalización de los indocumentados no avanza con la celeridad reque- rida y la represión en las fronteras adopta formas ciertamente cuestionables. El tema es complejo en sí mismo, pero se agrava aún más cuando se le añaden además ingredientes de seguridad antiterrorista, como ocurre en Estados Unidos. En algún momento no muy lejano tendrían que adoptarse políticas internacionales que atiendan el problema en forma equitativa entre expulsores y receptores de migrantes, y en esto América Latina podría adoptar iniciativas propias. El debilitamiento de la integración latinoamericana. Las orientaciones de la in- tegración latinoamericana han cambiado sustancialmente en los últimos años, dan- do lugar a tres procesos diferenciados: el área de América Central liderizada por México con una franca orientación hacia el mercado de los Estados Unidos al am- paro de tratados de libre comercio; el modelo de turismo y maquila imperante entre los países del Caribe, que gozan además de preferencias especiales en Europa, y la búsqueda todavía en marcha de nuevos caminos de integración y cooperación polí- tica en América del Sur. El impulso que parecían adquirir los procesos de integración sudamericanos a co- mienzos de los años noventa, se ha ido debilitando paulatinamente, y ahora se puede afirmar que la Comunidad Andina de Naciones y el Mercosur atraviesan por una de las más graves crisis desde su creación. La Comunidad Sudamericana de Naciones por su parte no avanza a un ritmo satisfactorio, en buena medida por las rivalidades hegemónicas que todavía están vigentes entre los países más grandes de esta región. Los Estados Unidos y los propios países latinoamericanos han abandonado la idea de crear un Área de Libre Comercio de las Américas ( ALCA ). En cambio, están proliferando los acuerdos bilaterales de libre comercio, que traen consigo un debilita- miento de las relaciones internas de la región, como está ocurriendo en estos momen- tos de manera más ostensible en la Comunidad Andina de Naciones, luego de la culminación de las negociaciones de Colombia y Perú con dicho país. Aunque el destino de las negociaciones del Ecuador es todavía incierto, Bolivia se encontraría en una situación muy comprometida a corto plazo si es que tres de sus socios andinos establecen efectivamente acuerdos de libre comercio con los Estados Unidos. El abandono del «Consenso de Washington» y la búsqueda de una agenda lati- noamericana para la globalización. Después de una década y media de políticas
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