La nueva teoría social en Hispanoamérica: introducción a la teoría de sistemas constructivista

266 Fernando Robles 6.2. Programas-temas y formas-tiempo Todo aquello que tenga que ver con la solución del problema de la doble contingencia debe estar conectado al sistema de comunicaciones de la sociedad. Al ejecutarse la doble contingencia en los sistemas de interacción, ellos realizan a la sociedad. Un sistema de interacción puede fijar sus límites de sentido de manera más o menos abierta y considerar todo lo demás como entorno, pero debe establecer reglas internas de selección, como es el caso particular de los códigos idiosincráticos del uso del lenguaje. Para el observador de segundo orden el uso del lenguaje idiosincrático tiene consecuencias drásticas: o se entiende el código-coda del sistema de interacción y se puede participar en la observación, o no se observa. A nuestro entender, el sistema de la sociedad interviene directa e indirectamente en los sistemas de interacción, bajo la premisa de que los sistemas de interacción son la realización práctica de la sociedad: a) La intervención directa del sistema de la sociedad y en particular de los sistemas parciales diferenciados en los sistemas de interacción es doble. Por un lado, el sistema de la sociedad pone a disposición de los sistemas de interacción semánticas específicas, en calidad de complejidades reducidas, las que en estricto rigor fungen como mediaciones entre la interacción sometida a presión conversacional y las descripciones policontexturales de la sociedad, o aquello que difusamente se denomina cultura (Luhmann 1999:189). Estas semánticas son históricas y se remiten a las formas más importantes de autodescripción de que las sociedades contemporáneas disponen, que como sabemos articulan la función más significativa de los medios de comunicación. Estas semánticas son decisivasparalaconstruccióndelosprogramas-temasqueledancontenido y posibilidades conversacionales a la pobreza fenoménica del código presencia/ausencia. Por otro lado, cada uno de los sistemas parciales de la sociedad (los sistemas económico, político, educacional, científico, jurídico, religioso, familiar, de salud, de trabajo social, artístico, etc.), a pesar de operar disociados de las individualidades y de las conciencias en distintas gradaciones y sentidos, al acoplarse a los sistemas de interacción, tienden a autodescribirse como “humanizados”, los sistemas se identifican con nombres y personajes, ocultando la improbabilidad de la inclusión y el carácter creciente y acumulativo de la exclusión de los individuos en las prestaciones de los mismos. Los programas-temas y la individualización “humanizante” no son operaciones de intervención en el sentido convencional del término, sino que se trata más bien de operaciones ecológicas que a su vez desencadenan actividad ecológica en los sistemas de interacción (Luhmann, 1986 y 1998b: 139).

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