La nueva teoría social en Hispanoamérica: introducción a la teoría de sistemas constructivista
Perspectiva de la investigación social de segundo orden 149 4.2. Comprender la distinción del primer nivel La observación de segundo orden es una forma especializada que no sólo observa a un objeto distinguible sino que también busca captar los esquemas de distinción que realizan los observadores de primer orden en su mundo cotidiano. El investigador-observador de segundo orden tiene una posición privilegiada al tratar de estudiar los esquemas de distinción de primer nivel. Lo hace también con su propio esquema de distinción de conocimientos del universo social, aunque se trata de modelos científicos producidos por las teorías sociológicas. El investigador observa con su marco de distinción especializado a sujetos-observadores que, en su praxis diaria, están ejecutando marcos de distinción iniciales de lo que depende la construcción de la realidad social. Además, el investigador-observador de segundo orden tiene la ventaja de combinar un conjunto de esquemas de distinción, de los muchos sujetos de su objeto de estudio; es decir, tiene la capacidad de la hetero-observación, de comparar las diversas observaciones de los sujetos en el mundo cotidiano. En ese sentido, el investigador puede neutralizar los efectos de los determinismos cognitivos que operan en el mundo fenoménico y, también, en el propio sociólogo. El investigador no es sujeto pasivo y externo al proceso, que sólo se limita a registrar la información, es un agente activo, una forma de acción, tiene la capacidad de controlar y dar sentido a sus observaciones según criterios de distinción y, además, posee la facultad de autoobservación sobre sus propias observaciones, de reflexionar sobre sus propios pensamientos. En ese sentido, el investigador social es un sujeto en proceso (Ibáñez, 1986: 263) que se construye en la misma actividad cognoscitiva, en interacción estrecha con su objeto, los sujetos de primer orden. El esquema de referencia del investigador permite la distinción de la diferencia , pasar de lo que no conocemos a lo que podemos conocer en los sujetos de primer orden, y la construcción de la marca , es decir, señalando y delimitando lo observado (Pintos, 1997: 126-127). Se genera así un proceso de ruptura con el mundo fenoménico del primer orden, se develan los esquemas cognitivos creados por los sujetos cotidianos a fin de producir su existencia social. El investigador de segundo orden, provisto de herramientas conceptuales y técnicas, es capaz de reconstruir teóricamente la realidad social. El objetivo del investigador, observador de segundo orden, es buscar con este procedimiento lo latente y sus estructuras. La distinción de la distinción permite llegar a la latencia, al lado oscuro del primer orden fenoménico. En el primer orden el observador se desenvuelve en un mundo cotidiano, una experiencia concreta, inmediata y fenoménica, donde no puede observar el marco de distinción que lo hace posible, como no lo puede distinguir, por ello permanece latente (Luhmann, 1995: 68).
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