Epistemología de las ciencias sociales: breve manual

Epistemología de las Ciencias Sociales. Breve Manual Se puede objetar que, si la utilidad no está ligada lógicamente a la verdad de una propuesta epistemológica, su inutilidad práctica tampoco prueba la falsedad de tal propuesta. No obstante, cabe preguntarse si Auschwitz y la hecatombe ecológica sólo son casos aislados de no– utilidad de la racionalidad moderna o si definitivamente constituyen Aagrantes errores epistemológicos que podrían erigirse en instancias falseadoras de la racionalidad científica, al modo Popperiano. El punto es relevante porque, a raíz de los errores epistemológicos, se comienza a reparar en que estamos insertos en un paradigma y sólo entonces empezamos a cuestionar los supuestos en que descansa aquél; mientras el paradigma se desenvuelve normalmente, sin chocar con errores de importancia, los sujetos vivimos en él a-críticamente, experimentándolo como si fuera parte de nuestra realidad; no obstante, detectar algunos errores graves no implica que el paradigma se resigne a desaparecer; lo más probable es que surjan justificaciones ad hoc que expliquen la posibilidad del error o el error mismo y, todavía, se puede argumentar que el error en cuestión es un problema periférico. Pero, aun así, la presunción del error hace que surja la duda sobre los supuestos implicados en nuestros conocimientos y al menos libera a las mentes de la ingenuidad epistemológica, consiguiendo que la mirada se vuelva hacia el interior del paradigma, reparando -quizás por primera vez- que, mientras se conoce, nunca se examina en qué consiste conocer y rara vez se indaga por el sentido de esa ocupación humana que nos complica tanto. Ahora, si se estimara que la idea de progreso es parte esencial de la ciencia moderna, entonces Auschwitz refutaría dicha racionalidad y claramente ostentaría el dudoso pergamino de "error epistemológico"; pero, si el progreso se estima sólo una consecuencia útil esperable y no un elemento interno de la mencionada racionalidad, su inconsistencia sería de tipo externo y no refutaría -necesariamente- la lógica de la investigación científica como tal, pero se probaría que hay consecuencias disfuncionales; o, al menos, que la utilidad no es una cualidad intrínseca de la ciencia. Por lo tanto: que la ciencia haya sido útil no aporta nada a su pretensión de ser aceptada como un conocimiento verdadero. Ahora bien, si la racionalidad de la ciencia se limita a su lógica interna, entonces sus consecuencias sociales son claramente extracientíficas

RkJQdWJsaXNoZXIy Mzc3MTg=