Ensayos sobre socioautopoiesis y epistemología constructivista

Investigación Social y Autoreferencia minación y equilibrio. El paradigma de la estabilidad de la Sociología Positiva, a través de este "artilugio" no sólo ha excluido una noción más compleja de los sistemas persona– les, sino que también de los sistemas sociales. De algún modo, ha supuesto una relación determinante de la sociedad sobre el individuo, sobre la base de que los contactos entre ambos tipos de sistemas se hacen en un sólo registro. En síntesis, todo el andamiaje teórico de este paradigma se ha hecho ".. con independencia de la complejidad, heteroge– neidad e incertidumbre que subyacen en la interacción entre los sujetos y en la interacción entre "sujeto" y "sociedad" (20). Para los autores, la teoría de la fractalidad social viene a ocuparse del espacio que se ha establecido en la dicotomía irresoluble entre sujeto y sociedad, estableciendo" ... una suerte de unidad y conexión que da el justo protagonismo precisamente al espacio intermedio entre un sujeto hipotéticamente aislado y una organización compleja como puede ser la sociedad" (21). Desde un punto de vista teórico, este problema ha sido debatido desde E. Durkheim (22) en adelante, retomado, recurrentemente, por la teoría sociológica y mencionado por la teoría de la cultura. En el escenario contemporáneo esta cuestión es también identifi– cada y tratada por A. Giddens (23) como la tensión que toda explicación de la produc– ción y reproducción de la sociedad debe enfrentar cuando se la entiende como el resulta– do logrado por la actividad humana. En síntesis, para el autor, se trata de explicar el papel del actor social en la producción de la sociedad. Tal compromiso emerge del convenci– miento de que la sociedad esta suspendida en la capacidad de significación de los acto– res; éstos a través de su actuar cotidiano en interacciones, ponen en juego sus interpreta– ciones y se abren a la posibilidad de las re-interpretaciones. En la medida en que se establece un marco programático para las Ciencias Socia– les, las cuales a diferencia de las Ciencias Naturales están en una relación de sujeto– sujeto, es decir se ocupan de un mundo pre-interpretado en el que los significados desa– rrollados por sujetos activos entran prácticamente en la constitución o producción real de ese mundo, entendemos se define lo social como una continuidad del operar de lo seres humanos. La verstehen debe ser comprendida, entonces, como condición ontológica de la sociedad humana, tal como es producida y reproducida por sus miembros. Lo social, entendido de manera inestable, como una reconstrucción permanente de la subjetividad humana, queda, en síntesis, hipotecada a los procesos de estructuración intersubjetiva de la acción de los individuos, es decir a sus intenciones. razones y moti– vos. Entendemos que este tipo de aproximación no es del todo novedoso. El mismo problema fue trabajado, bajo coordenadas similares, por Berger y Luckmann (24) me– diante el uso del concepto de institucionalización, el cual es entendido como el proceso de construcción de la realidad social, a través de la "tipificación recíproca de acciones habitual izadas" , dando como resultado una realidad social objetiva para el conjunto de los miembros de un sistema social. Concretamente, la realidad social objetiva cristaliza en instituciones, las que al ser compartidas son accesibles al conjunto de los miembros de una sociedad y cumplen la función de tipificar a los actores individuales como a las acciones individualizadas. El proceso caracterizado por los autores expresa desde una perspectiva que su– braya las intenciones, motivaciones y atribuciones de los actores el problema de la reso– lución de la doble contingencia y la presión de selección que ella implica. Las institucio– nes, entonces, "controlan el comportamiento humano estableciendo pautas definidas de antemano que lo canalizan en una dirección determinada en oposición a las muchas otras que podrían darse teóricamente" (25). Sin embargo, lo medular de la exposición de Berger y Luckmann, se encuentra, tal como ellos enfatizan a través de múltiples reiteraciones, en que el proceso de institucionalización debe ser entendido como la deriva socio-histórica de producción o 165

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