Sectores: fenomenología de la vida social de un grupo de pacientes internados en un sector del Hospital Psiquiátrico de Santiago
"En la vida diaria, las posesiones legítimas que se emplean en los ajus– tes primarios se guardan, cuando no están en uso, en lugares seguros especiales, quepueden obtenerse a voluntad (botineras, gavetas, cajones, cajasfuertes, etc.). Estos lugares de almacenamiento protegen al objeto de daño, apropiación o uso indebido, y permiten al usuario ocultar de los demás lo que posee. Más aún; pueden representar una extensión del yo y su autonomía, y van adquiriendo mayor importancia a medida que el individuo pierde otros reservorios de su personalidad Si una persona no puede reservar nada exclusivamente para sí misma, si todo lo que usa es usado también por otras, pocas posibilidades tendrá de protegerse contra la contaminación social de Otros" 120 • En el sector, unos pocos podían contar con veladores con candado, otros sólo con veladores sin candado, otros sólo con veladores y bastantes sin ningún tipo de espacio provisto por la institución para guardar objetos o prendas personales. En primer lugar, había varias formas de corregir esta deficiencia: los que no tenían candados podían amarrar la puerta con gruesos alambres y voltear el velador contra la pared; débil recurso también usado por los que tenían veladores sin puertas; otros, los que no tenían velador o trataban de obtener, para los objetos mas incómodos, un espacio en el velador de otro de su confianza, guardar pertenencias debajo de los colchones o andar con ellas sobre su cuerpo. Aun en el mejor de los casos, cuando se contaba con velador con un buen candado, existía la desventaja de que éstos eran inaccesibles en algunas horas del día, además de que las puertas de frágil latón podían ser dobladas de manera que cu– piera una mano; así, en definitiva el lugar más seguro resultaba el cuerpo y las vestimentas o un bolso de mano. El recurso más común entonces resultaba ser los bolsillos, los que en todos los internos eran abultados; el investigador mismo llegó a descubrir que el.lugar más seguro para guardar las notas que tomó durante su estadía era indudablemente los bolsillos, hasta que pudiera deshacerse de ellas en los días de visita; como asimismo era el lugar más seguro para ocultar una pequeña máquina fotográfica. Otros escondrijos fijos estaban en la tapa de los silenciosos de los baños, en los huecos tapados de los arranques de la electricidad -bastaba con levantar y volver a dejar la tapa en su lugar-, los pequeños forados a la altura del piso que había entre una sala y otra. Sin embargo, todos estos lugares fijos tenían la desventaja de que eran prontamente descubiertos 120 E. Goffman, op. cit., p. 246. 100
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