Sectores: fenomenología de la vida social de un grupo de pacientes internados en un sector del Hospital Psiquiátrico de Santiago

el caso del autor, aparentando llevar un diario de vida, tal como lo hace uno que otro interno, se pudo en realidad tomar apuntes aun en presen– cia de los miembros del personal, o tomar fotografías con una máquina pequeña en los breves instantes en que el personal o los internos volvían la vista. Luego, en cuanto a lo que con propiedad podríamos llamar lugares libres, había un dormitorio individual en desuso que servía para guardar catres y colchones estropeadps además de algunos implementos de aseo, cuya puerta sin cerradura se podía abrir con un hábil golpe en su parte inferior. Aún cuando el personal trataba de mantener una estrecha vi– gilancia sobre éste, la mayoría de los internos podíamos colarnos a este cuarto, cuyas ventanas daban a un patio de mujeres, y ocultos detrás de un montón de colchonetas se podía pasar una o dos horas -por turnos- en amena conversación, intercambio de recados, encargo de compras para uno u otro lado y, en ocasiones, más de algún paciente mantener por este procedimiento un estrecho interludio amoroso sólo separado de su con– quista por los desnudos marcos de la ventana 108 • Funciones análogas podían cumplir un par de dormitorios de a dos que tenían una ubicación muy parecida al anterior; sin embargo su uso por el resto de los internos estaba restringido por la necesidad de llegar a un trato con los ocupantes legítimos, muy reticentes a correr riesgos en este sentido. Una buena conquista en cuanto a ajuste fue la conseguida por un par de compinches de aventuras: de la asignación de uno de estos dormitorios. En el patio del sector había también un cuarto completamente cerra– do, con excepción de la puerta inexistente que servía de depósito a una serie de desperdicios. Se contaba que hace unos cuantos años era una celda de aislamiento. Tal cuarto era utilizado por algunos internos para echar una siesta o simplemente mantener una relajada conversación, en el convencimiento de que no serían mayormente molestados, debido a la creencia general de que allí estaba infectado de pulgas y otros parásitos, creencia que sus usuarios no se cuidaban de desmentir 109 • Otro espacio que servía frecuentemente como lugar libre eran los baños, a pesar de toda la incomodidad que representaba el mal olor. Sin embargo, éstos tampoco escapaban a la ocasional inspección por parte del personal; no obstante, brindaban la oportunidad de fumar con tranquili- 108 Notas de campo del autor. 109 Idem. 92

RkJQdWJsaXNoZXIy Mzc3MTg=